Médula espinal y nervios espinales


Médula espinal


La parte periférica de la médula espinal formada por neurofibras o axones mielinados corresponde a la sustancia alba, y la parte central o interna de la médula donde se encuentran los cuerpos neuronales, la cual tiene forma de H o de mariposa, es la sustancia gris.

La sustancia gris de la médula presenta una prolongación ancha a cada lado llamada asta o cuerno anterior, donde se encuentran los cuerpos de las neuronas motoras, y una prolongación estrecha a cada lado que se denomina asta o cuerno posterior, por donde penetran las prolongaciones centrales de las neuronas sensoriales.



Dentro del canal vertebral la médula espinal se extiende hasta el nivel del disco intervertebral entre L1 y L2 o hasta el borde superior del cuerpo de L2.

En este punto la médula termina por un extremo angosto llamado cono medular que es fijado al hueso sacro por un delgado filamento, el filo o filum terminal.

Dentro de la médula existe un estrecho canal central por donde circula el líquido cefalorraquídeo; este canal es el equivalente de los ventrículos del encéfalo.

La médula espinal está cubierta por la piamadre y, a cierta distancia de ésta, se encuentran la aracnoidea y la duramadre.

La cavidad subaracnoidea se encuentra entre piamadre y aracnoidea y por ella circula el líquido cefalorraquídeo o cerebroespinal que la baña.

Según la relación que originalmente presenta una porción de la médula espinal y los nervios espinales que se originan de ella con la vértebra respectiva, la médula presenta 31 segmentos medulares: ocho cervicales, doce torácicos, cinco lumbares, cinco sacros y uno coccígeo.

A cada lado de estos segmentos se origina un nervio espinal.

Por la desalineación que se presenta entre la médula y las vértebras inferiores, los nervios lumbares, los sacros y el coccígeo deben descender dentro del canal vertebral para salir por su respectivo foramen intervertebral.

El ramillete de nervios espinales que se desprende de la parte inferior de la médula es lo que se conoce como cauda equina o cola de caballo.



Organización del nervio espinal



Cada uno de los 31 segmentos medulares que presenta la médula espinal da origen a un par de nervios espinales.

Cada nervio espinal consta de una raíz posterior (sensorial), y una raíz anterior (motora); en la raíz posterior se encuentra el ganglio espinal donde se alojan los cuerpos de las neuronas sensoriales que son seudounipolares.

El área de piel o territorio sensorial donde se distribuye cada ganglio espinal y su raíz sensorial, los cuales corresponden a un determinado segmento de la médula espinal, se denomina dermatoma.

Cuando se lesiona la médula espinal o la raíz posterior del nervio espinal se pierde la sensibilidad de su territorio sensorial, es decir, se produce anestesia.

El conocimiento de los dermatomas permite determinar el nivel al cual se produce la lesión de la médula espinal.

Cada nervio espinal emerge del canal vertebral por su respectivo foramen intervertebral e inmediatamente se divide en ramo ventral y ramo dorsal, cada uno de ellos con fibras sensoriales y motoras.

Los ramos dorsales se dirigen hacia la parte posterior del tronco para inervar los músculos intrínsecos del dorso (plano profundo) y la piel de esta parte del tronco.

Por su parte los ramos ventrales se dirigen hacia la parte anterior del tronco y hacia las extremidades para inervar la piel y los músculos esqueléticos de estas partes.



Los ramos dorsales se distribuyen independientemente mientras que los ramos ventrales se pueden unir entre si para formar plexos.

- Los ramos ventrales de C1 a C4 se unen para formar el plexo cervical.

- Los ramos ventrales de C5 a C8 y parte de T1 se unen para formar el plexo braquial.

- Los ramos ventrales de T1 a T11 cursan individualmente por el borde inferior de cada costilla y constituyen los nervios intercostales.

- El ramo ventral de T12 cursa por el borde inferior de la duodécima costilla y forma el nervio subcostal.

- Parte del ramo ventral de T12 y los ramos ventrales de L1 a L4 forman el plexo lumbar.

- Parte del ramo ventral de L4 y los ramos ventrales de L5 y S1 a S4 se unen y forman el plexo sacro.

- Parte del ramo ventral de S4, el ramo ventral de S5 y el nervio coccígeo se unen y forman el plexo coccígeo

Músculos del dorso y de la nuca y sus movimientos


¿Cuáles son los músculos del dorso y de la nuca y cuáles son los movimientos que pueden realizar?

Estos músculos están dispuestos en planos superficial, medio y profundo.

Los de los planos superficial y medio son extrínsecos del dorso porque actúan sobre la cabeza, sobre el miembro superior (mueven el húmero) o sobre su cíngulo (mueven la escápula).

Solo el plano profundo actúa moviendo las vértebras, por lo cual estos músculos son considerados intrínsecos del dorso.



Músculos del dorso y la nuca en el plano superficial



Estos músculos pertenecen al dorso por ubicación, pero realmente actúan sobre el miembro superior: el trapecio sobre su cíngulo ya que mueve la escápula y la clavícula, y el latísimo del dorso o dorsal ancho sobre el miembro superior porque mueve el brazo.

El trapecio cubre la mitad superior del dorso y el latísimo del dorso la mitad inferior.

- El trapecio se origina en el occipital, y en los procesos espinosos de las vértebras cervicales y torácicas: se inserta en la espina de la escápula y en el tercio lateral de la clavícula.

Su acción es la elevación del hombro, como también la rotación superior de la escápula (con este movimiento contribuye a la abducción del brazo).

- El latísimo del dorso se origina en la cara dorsal del hueso sacro, en la cresta iliaca del hueso coxal, en los procesos espinosos de las vértebras lumbares y de las seis últimas torácicas; se inserta esencialmente en el húmero.

Su acción es la extensión, aducción y rotación medial del brazo, como al iniciar el braceo, y la elevación de tronco (cuando los miembros están fijados o inmovilizados como al agarrase de una barra).



Músculos del dorso y la nuca en el plano medio





Al igual que los músculos del plano superficial, estos músculos (esplenio de la cabeza, esplenio del cuello, elevador de la escápula, romboideo menor y romboideo mayor) pertenecen al dorso pero actúan sobre la cabeza y el cuello, los dos primeros, y sobre la escápula, los tres últimos.

1. Teniendo en cuenta que los esplenios se originan en vértebras cervicales y torácicas y se insertan en el cráneo (esplenio de la cabeza) o en vértebras cervicales superiores (esplenio del cuello), la acción de estos músculos es la:

- inflexión lateral (esplenio de cabeza) y la rotación homolateral (esplenio del cuello) cuando actúan unilateralmente (de un solo lado).

- extensión de la cabeza (esplenio de la cabeza) y extensión del cuello (esplenio del cuello) cuando actúan bilateralmente (los músculos de ambos lados simultáneamente).

2. Teniendo en cuenta que los músculos elevador de la escápula y romboideos mayor y menor se originan en vértebras cervicales (elevador de la escápula) y vértebras torácicas (romboideos) y se insertan en la escápula, sus acciones son:

- La elevación y rotación inferior de la escápula (en el caso del elevador de la escápula).

- La retracción de la escápula (en el caso de los romboideos). Este movimiento aproxima la escápula a la linea mediana como en la posición de "firmes" de los militares.



Músculos del dorso y la nuca en el plano profundo





El plano profundo está constituido por los músculos verdaderamente intrínsecos del dorso porque actúan moviendo la columna vertebral. Consta esencialmente de dos grandes sistemas musculares: uno con fibras de dirección longitudinal o vertical y otro de dirección oblicua hacia arriba y medialmente.

1. El sistema de fibras longitudinales es el del músculo erector de la espina, cuyas fibras ascienden casi paralelas al eje de la columna vertebral. Este sistema tiene una masa común que se origina en la parte inferior del dorso y, a nivel lumbar, diverge en tres columnas.

La más lateral es el músculo iliocostal, la más medial es el músculo espinal y la intermedia es el músculo longuísimo que llega hasta la cabeza. Estos tres en sí forman una sola masa, como ya se había mencionado, y sus acciones son:

- Inflexión lateral y rotación homolateral del tronco (cuando actúan unilateralmente).

- Extensión del tronco (cuando actúan bilateralmente).

"Por rotación homolateral del tronco se entiende la rotación o giro de éste hacia el mismo lado del músculo que se contrae".



2. El sistema de fibras musculares oblicuas se sitúa profundo al del erector de la espina y corresponde al músculo transverso espinal o espinoso cuyas fibras, en términos generales, van del proceso transverso de una vértebra al proceso espinoso de una vértebra superior.

Comprende los músculos semiespinal, multífidos y rotadores. Las acciones de estos músculos son:

- inflexión lateral y rotación heterolateral del tronco (cuando se contraen unilateralmente).

- Extensión del tronco (cuando se contraen bilateralmente).

"Por rotación heterolateral del tronco se entiende la rotación o giro de ésta hacia el lado contrario al músculo que se contrae".

Columna vertebral y sus articulaciones


Características y funciones de columna vertebral con sus articulaciones.

Introducción: el tronco es la parte del cuerpo formada por el tórax, el abdomen y la pelvis.

Su esqueleto está constituido por la columna vertebral, el esternón, las costillas y los huesos coxales.



El dorso, a su vez, es la parte posterior del tronco, y con él se describe la nuca que es la parte posterior del cuello.

A cada lado del dorso se presenta medialmente la región vertebral y lateralmente las regiones escapular (corresponde al dorso de la escápula), infraescapular (se extiende desde el ángulo inferior de la escápula hasta la costilla XII) y lumbar (desde esta costilla hasta la cresta iliaca del hueso coxal.

La columna vertebral presenta curvaturas normales que la hacen más flexibles y que distribuyen o desvían las cargas que deben soportar las vértebras y los discos intervertebrales para evitar que las más inferiores soporten demasiado peso.

Las curvaturas normales son la cervical de concavidad posterior, la torácica de concavidad anterior, la lumbar de concavidad posterior y la pélvica de concavidad anterior.

La torácica y la pélvica son curvaturas primarias porque tienen la misma orientación que la curvatura fetal; la cervical y la lumbar, por el contrario, son curvaturas secundarias o compensadoras y se forman después del nacimiento.

El aumento de la curvatura primaria se denomina cifosis o gifosis (de giba o joroba) y el aumento de la curvatura secundaria es la lordosis.





Columna vertebral



La columna vertebral es el eje longitudinal del cuerpo, sobre el cual se mueve la cabeza.

Su diseño le permite soportar peso, el cual es transmitido a los miembros inferiores, proteger la médula espinal y tener flexibilidad para moverse en todas direcciones.

Está constituida por 33 vertebras, fusionadas algunas en un solo hueso, para un total de 26 huesos.

La superposición de los forámenes vertebrales dentro del cual se alojan la médula espinal, en la parte superior, y la cauda equina o cola de caballo, en la parte inferior.

La superposición de dos pedículos vecinos forma el foramen intervertebral por donde emerge el nervio espinal.









Por la forma como está dispuesta, en la vida fetal la columna vertebral presenta una curvatura de concavidad anterior llamada curvatura primaria o curvatura fetal.

Después del nacimiento, con la extensión de la cabeza aparece a nivel cervical una curvatura de concavidad posterior llamada curvatura cervical.

Con el gateo y la posición erguida aparece a nivel lumbar otra curvatura de concavidad posterior llamada curvatura lumbar.

Queda, entonces, la columna vertebral presentado cuatro curvaturas normales, dos primarias de concavidad anterior, las curvaturas torácica y pélvica, y dos curvaturas secundarias o compensadoras, de concavidad posterior, llamadas curvaturas cervical y lumbar.

La columna vertebral puede presentar curvaturas anormales, las cuales son visibles en los planos frontal y sagital.

Éstas pueden ser el resultado de problemas estructurales durante el desarrollo embrionario de la columna o ser consecuencia de malas posturas como las que se adoptan durante la vida escolar.



Las principales curvaturas anormales de la columna vertebral son:





- La escoliosis o desviación lateral, visible en el plano frontal.

- La cifosis o aumento de la curvatura primaria. Ésta es visible en el plano sagital y puede presentarse tanto a nivel torácio como pélvico.

- La lordosis o aumento de la curvatura secundaria. También es visible en el plano sagital y puede presentarse tanto a nivel cervical como lumbar. A este último nivel es normal que aparezca en el embarazo.

"Han sido definidas como vertebras atípicas la primera o atlas y la segunda o axis"

Las siguientes son las características más destacadas de una vértebra típica de las regiones:

- Cervical: cuerpo pequeño y ovalado, foramen vertebral grande para alojar a la médula espinal que a este nivel se ensancha, pedículos cortos, láminas largas, procesos espinosos cortos y bífidos, excepto en la sexta y séptima.

La característica exclusiva de estas vértebras es el foramen transversario presente en el proceso transverso, po donde cursan los vasos vertebrales.

- Torácica: procesos espinosos largos y oblicuos hacia abajo. Su característica exclusiva es la presencia de caras articulares para articularse con las costillas llamadas fóveas costales.

En la unión del cuerpo con el pedículo se encuentran las fóveas costales superior e inferior y en el proceso transverso la fóvea costal transversa.

- lumbar: cuerpo voluminoso, foramen vertebral de forma triangular, procesos transversos largos, proceso espinoso corto y horizontal.

El promontorio es el labio prominente hacia adelante que presenta a nivel de su base, en la parte superior del cuerpo de S1 y es utilizado en obstetricia como referencia para medir los diámetros anteroposteriores de la abertura superior de la pelvis.

La fusión de las diferentes partes de las vértebras forman varias salientes o crestas como la cresta sacra mediana que representa la fusión de los procesos espinosos.



Articulaciones de la columna vertebral





Las articulaciones de la columna vertebral comprenden las articulaciones atlantoaxiales mediana y laterales, las articulaciones entre los cuerpos y arcos vertebrales y la articulación sacrococcígea.

Con estas articulaciones se estudia la articulación atlantooccipital que pertenece a la cabeza.

Articulación atlantooccipital

Sus superficies articulares son el cóndilo occipital y la cara articular superior de la masa lateral del atlas.

Se clasifica como sinovial condilea y realiza en el plano sagital movimientos de flexión y extensión (la cabeza se desplaza hacia adelante y hacia atrás respectivamente) y en el plano frontal realiza inflexión lateral de la cabeza (la cabeza se inclina hacia la derecha o hacia la izquierda).

Articulación atlantoaxial mediana

Sus superficies articulares son el diente del axis y el arco anterior del atlas.

El ligamento transverso del atlas rodea por detrás y mantiene en su sitio al diente del axis. Se clasifica como sinovial trocoidea y realiza sobre el plano transversal rotación de la cabeza hacia cada lado.



Articulaciones entre los cuerpos y los arcos vertebrales



La articulación que se presenta entre los cuerpos vertebrales es cartilaginosa y se clasifica como sínfisis.

Entre los cuerpos vertebrales se localiza el disco intervertebral que consta de una parte periférica llamada anillo fibroso, formado por fibrocartílago (contiene paquetes de fibras colágenas dispuestas en todas direcciones) y en el interior se localiza el núcleo pulposo, una sustancia gelatinosa formada principalmente por agua, la cual decrece con la edad.

Cuando el disco es sometido a una presión indebida, como cuando se carga un peso utilizando la columna para realizar la fuerza y no los miembros inferiores como es debido, el núcleo pulposo se desplaza y rompe al anillo fibroso, protruyendo a través de él.

Esta patología es la hernia discal que suele ser posterolateral por la presencia del ligamento longitudinal posterior, y puede comprimir las raíces del nervio espinal provocando trastornos sensoriales (dolor en el territorio donde se distribuye la raíz sensorial) y motores (atrofia de los músculos inervados por la raíz motora).

Los ligamentos longitudinales anterior y posterior unen por delante y por detrás, respectivamente, los cuerpos y discos intervertebrales, desde el axis hasta el hueso sacro.

De éstos el más potente es el anterior y suele ser respetado en caso de fractura o luxación de la columna vertebral.

La articulación que se presenta entre el proceso articular inferior de una vértebra con el proceso articular superior de la vértebra subyacente es una articulación sinovial plana y se denomina cigapofiseal o cigapofisaria (ciga= yugo, yunta).



Las distintas partes del arco vertebral están conectadas con las de los arcos vecinos por ligamentos: los flavos conectan entre si las láminas, los interespinales se extienden entre dos procesos espinosos desde la raíz hasta el ápex, los supraespinales se extienden entre los ápices de los procesos espinosos y los intertransversarios entre los procesos transversos.

Los discos intervertebrales, al estar constituidos por cartílago fibroso, pueden soportar peso y se dejan deformar ligeramente para permitir movimientos a las vértebras.

Los pequeños movimientos de las sínfisis vertebrales son acompañados por ligeros deslizamientos de los procesos articulares.

La columna vertebral puede realizar movimientos en los tres planos del espacio y son más amplios a nivel de la columna cervical.

En el plano frontal se realiza la flexión y extensión de tronco (el tronco se inclina hacia adelante y hacia a atrás, respectivamente).

En el plano frontal la columna realiza inflexión lateral hacia cada lado. Sobre el plano transversal la columna realiza rotación (el tronco gira hacia la derecha o la izquierda).

En estos movimientos los cuerpos de dos vértebras vecinas se comportan como dos planos con una esfera entre ellos.

Nervios craneales o pares craneales: invervación y funciones


Los nervios o pares craneales constituyen con los nervios espinales el sistema nervioso periférico.

Se originan en la cabeza y se distribuyen en ella, ya sean nervios sensoriales como los que inervan los receptores de la visión, del olfato, del oído y del gusto, o nervios motores como los que inervan a los músculos que mueven el globo ocular, a los músculos de la cara, a los de la masticación y a los de la lengua.

Los cuatro últimos nervios craneales alcanzan el cuello y se distribuyen en él, con excepción del hipogloso; el vago alcanza inclusive a distribuirse en la cavidad torácica y en gran parte de la cavidad abdominal.



Con excepción del nervio olfatorio, los nervios craneales se relacionan con el tallo cerebral o tronco encefálico.

Dentro de éste existen cúmulos de neuronas que constituyen núcleos y son el origen real de los nervios craneales; el sitio del tallo cerebral por donde emergen los nervios craneales constituyen su origen aparente.

Los nervios craneales pueden ser exclusivamente motores o mixtos y pos cuatro de ellos (III, VII, IX y X) cursan fibras parasimpáticas originadas en el tronco encefálico, que son secretomotoras para las glándulas salivares, nasales y lacrimales.


Los siguientes son los nervios craneales:



I. Olfatorio.
II. Óptico.
III. Oculomotor.
IV. Troclear.
V. Trigémino.
VI. Abducente.
VII. Facial.
VIII. Vestibulococlear.
IX. Glosofaríngeo.
X Vago.
XI. Accesorio.
XII. Hipogloso.

Los nervios I, II y VIII se estudian con los órganos de los sentidos (visión, oído, olfato, gusto); aquí consideraremos los restantes.



Nervios oculomotor, troclear y abducente



Estos nervios se consideran en conjunto porque inervan los músculos que mueven el globo ocular.

El III tiene un núcleo motor en el mesencéfalo y junto a él un núcleo parasimpático llamado núcleo accesorio; en el mesencéfalo se encuentra también el núcleo motor del IV en la protuberancia o puente.

Estos núcleos constituyen el origen real de estos nervios craneales. Su origen aparente es la cara del mesencéfalo por donde emergen los dos primeros y la cara ventral o anterior de la protuberancia del VI.

Todos ellos pasan del cráneo a la órbita por la fisura orbitaria superior. El III inerva a los músculos rectos superior, inferior y medial y al oblicuo inferior del ojo, como también al elevador de la pálpebra (párpado) superior.

El IV inerva al oblicuo superior del ojo y el VI al recto lateral.

La lesión del III produce estrabismo latera o divergente porque al no funcionar el recto medial, el recto lateral desvía el ojo lateralmente.

La lesión del VI produce estrabismo medial o convergente porque al no funcionar el recto lateral, el recto medial desvía al ojo medialmente. Ambos trastornos se acompañan de diplopía o visión doble por la falta de convergencia de los ojos para permitir la visión binocular.

Las fibras parasimpáticas que hacen parte del nervio oculomotor se distribuyen en el músculo ciliar (las fibras que abomban el cristalino para la visión cercana) y en el músculo esfínter de la pupila (las fibras que achican la pupila para disminuir la cantidad de luz que entra al ojo).



Nervio trigémino



Es el V nervio craneal y es el nervio sensorial de la cabeza. Tiene una pequeña raíz motora para los músculos de la masticación, cuyo origen real es un núcleo motor situado en la protuberancia.

Tiene igualmente un núcleo sensorial a todo lo largo del tallo cerebral donde hacen relevo las fibras de la sensibilidad general (tacto, presión, dolor y temperatura) provenientes de la cabeza; de aquí las fibras sensoriales tienen un relevo en el tálamo y las terceras neuronas alcanzan la corteza sensorial.

Este nervio emerge del tallo cerebral (origen aparente) por la parte lateral de la protuberancia.

Los cuerpos de las neuronas sensoriales están localizados en el ganglio del trigémino (ganglio de Gasser), el cual se encuentra en la fosa media del cráneo, en una pequeña depresión de la cara anterior de la parte petrosa del temporal.



Los tres nervios que constituyen el trigémino y las partes de la cabeza donde se distribuyen sus fibras son, en términos generales:

- Oftálmico: se distribuye en la parte superior de la cabeza (nariz, tanto externa como internamente, el ojo, la pálpebra superior y el escalpo hasta la sutura lambdoidea).

- Maxilar: se distribuye en la parte intermedia de la cara (parte superior de la buca o mejilla, parte anterior de la nariz, labio superior, parte superior de la cavidad oral incluyendo el paladar, la encía y los dientes superiores).

- mandibular: se distribuye en la parte inferior de la cara (parte inferior de la buca, labio inferior, mentón, parte inferior de la cavidad oral incluyendo la encía y los dientes inferiores, parte lateral del escalpo).

Los orificios del cráneo por los cuales pasan estos nervios a:

- La órbita del nervio oftálmico es la fisura orbitaria superior.

- La fosa pterigopalatina (el nervio maxilar) es el foramen rotundo.

- La fosa infratemporal (el nervio mandibular) es el foramen oval.

Los músculos que son inervados por los ramos motores que contiene el nervio mandibular son los de la masticación: temporal, masetero y pterigoideos medial y lateral.

Los trastornos que se presentan en caso de lesión del nervio trigémino son; anestesia en la hemicara según el nervio que esté comprometido, pérdida del reflejo corneal debido a la falta de sensibilidad del ojo y parálisis de los músculos de la masticación si se afecta su pequeña raíz motora.

Por el contrario, su neuralgia se manifiesta con ataques de intenso dolor en el territorio afectado que puede asociarse con infecciones en los dientes o en lo senos paranasales, con glaucoma agudo o con tumores presentes en las cavidades de la cara.



Nervio facial



EL nervio facial es el VII nervio craneal y es el nervio motor de la cara.

Inerva los músculos de la mímica por fibras que se originan en un núcleo motor de la protuberancia; conduce, además, la sensibilidad del gusto proveniente de los dos tercios anteriores de la lengua, y provee la inervación parasimpática secretomotora para las glándulas submandibular, sublingual, lagrimal, nasales y de la túnica mucosa oral, cuyas fibras se originan en el núcleo salivatorio superior de la protuberancia.

El nervio facial emerge del tallo cerebral (origen aparente) por la parte lateral del surco bulboprotuberancial (el surco situado entre la protuberancia y la médula oblongada).

Los cuerpos de sus neuronas sensoriales se ubican en el ganglio geniculado situado dentro de la parte petrosa del temporal.

EL nervio, una vez abandona el tallo cerebral, penetra en esa parte del temporal por el poro del meato acústico interno, recorre un canal propio en estrecha relación con el oído, y sale del cráneo por el foramen estilomastoideo.

Al salir del cráneo penetra a la glándula parótida, dentro de la cual se divide en cinco grupos de nervios que pasan a la cara y el cuello para inervar los músculos cutáneos o de la mímica.

El trayecto de estos ramos se asimila a la posición de los dedos de la mano, separados, colocada ésta sobre un lado de la cara, con el pulgar dirigido hacia arriba (ramos temporales, cigomáticos, bucales, marginal de la mandíbula y cervical).



Fuera de los músculos de la cara, el nervio facial inerva al platisma, los vientres frontal, occipital y temporoparietal del músculo epicráneo, el estapedio (músculo protector del oído), el estilohioideo y el vientre posterior del digástrico.

Le nervio que conduce las fibras del gusto provenientes de la lengua y las fibras parasimpáticas para las glándulas submandibular y sublingual es la cuerda del tímpano que se desprende del facial dentro de la parte petrosa del temporal, atraviesa la cavidad del tímpano y pasa por encima de la membrana del tímpano para salir del cráneo y llegar a la fosa infratemporal donde se una al nervio lingual (este pertenece al nervio mandibular del trigémino).

El nervio facial puede ser lesionado periféricamente lo que se traduce en trastornos en la hemicara correspondiente.

Estos trastornos son: parálisis de la hemicara con desviación de la comisura labial hacia el lado sano y pérdida de la expresión facial en ese lado, pérdida del reflejo corneal por parálisis del orbicular del ojo, pérdida del gusto (ageusia) en los dos tercios anteriores de la lengua si se compromete la cuerda del tímpano, distensión de la buca o mejilla durante la masticación por los cual los alimentos pueden escurrirse por la comisura labial, resequedad de la conjuntiva por la falta de pestañeo.



Nervio glosofaríngeo



Es el IX nervio craneal, es eminentemente sensorial, con un pequeño componente motor para uno de los músculos de la faringe. Al salir del cráneo cursa medialmente al proceso estiloideo, penetra a la faringe y alcanza la parte posterior de la lengua.

Su origen aparente es la parte posterior del bulbo raquídeo o médula oblongada.

Sale del cráneo por el foramen yugular y sus ramos sensoriales se distribuyen en la túnica mucosa de la faringe y del tercio posterior de la lengua, de la tuba auditiva y de la cavidad del tímpano, seno y glomo carotídeos (en el seno se encuentran barorreceptores o receptores de la presión sanguínea y en el glomo quimiorreceptores o receptores para la concentración de oxígeno y CO2 en la sangre).

Por este nervio cursan fibras parasimpáticas que estimulan la secreción de la glándula parótida.

El nervio también conduce la sensibilidad del gusto ya que tiene fibras que inervan los calículos gustatorios situados en el tercio posterior de la lengua.

En caso de lesión del nervio glosofaríngeo se presenta anestesia en la faringe y en el tercio posterior de la lengua, con pérdida del reflejo de la náusea (reflejo nauseoso) y disfagia o dificultad para tragar; también hay pérdida del gusto (ageusia) en el tercio posterior de la lengua.



Nervio vago



Es el X nervio craneal, también llamado nuemogástrico, es el nervio craneal de más amplia distribución.

Es un nervio eminentemente del sistema parasimpático que lleva fibras sensoriales y motoras para vísceras de cuello, tórax y abdomen.

Las fibras motoras se originan en el núcleo motor dorsal situado en la médula oblongada.

En el cuello el nervio vago desciende por detrás de las arterias carótidas común e interna y de la vena yugular interna, en el tórax forma plexos para las vísceras de esta región y se reconstituye, por encima del diafragma, en troncos vagales que se sitúan por delante y por detrás del esófago y con él pasan al abdomen por el hiato esofágico.

Su origen aparente es en la parte posterior del bulbo raquídeo, por debajo del glosofaríngeo y, al igual que éste, emerge del cráneo por el foramen yugular.

Los ramos faríngeos que provee en el cuello forman con ramos del nervio glosofaríngeo y del simpático el plexo faríngeo.

De este plexo se desprenden los ramos motores para los músculos de la faringe y del paladar muelle; en realidad estos ramos motores provienen de la raíz interna del nervio accesorio.

EL nervio vago emite los nervios laríngeos recurrentes que inervan a los músculos de la laringe.

El derecho se origina en el cuello cuando el nervio vago cruza por delante de la arteria subclavia; el izquierdo lo hace en el tórax cuando el nervio vago cruza el arco aórtico.

Conjuntamente con fibras del sistema simpático, el nervio vago forma en el tórax los plexos cardíaco, pulmonar, aórtico y esofágico.

Después de formar el plexo esofágico, los nervios vagos se reconstituyen en troncos vagales anterior y posterior que entran al abdomen.

Las vísceras abdominales inervadas por el nervio vago son el estómago, el hígado, el bazo, el páncreas, el intestino tenue o delgado y gran parte del intestino craso o grueso (apéndice, ciego, colon ascendente y la mayor parte del colon transverso).

Aunque la lesión completa del nervio vago es rara, en caso de ocurrir el predomonio de la estimulación simpática produce taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca), bradipnea (baja frecuencia respiratoria), disnea (dificultad respiratoria), disminución en la motilidad y secreción glandular del canal alimentario.

La parálisis de los músculos de la faringe se acompaña de disfagia y la parálisis de los músculos del paladar muelle o blando lleva a la fácil regurgitación de los alimentos por la nariz.



Nervio accesorio



Es el XI nervio craneal, también llamado nervio espinal, se origina pos dos raíces, una craneal y otra espinal.

La raíz espinal asciende por el canal vertebral y penetra al cráneo por el foramen magno para reunirse con la raíz craneal. Al salir del cráneo, el nervio se divide en ramos interno y externo.

Su raíz craneal se origina en la médula oblongada (núcleo ambiguo) y la raíz espinal en los segmentos medulares cervicales I a V.

Luego de reunidas las dos raíces, el nervio accesorio emerge del cráneo por el foramen yugular.

El ramo interno se une al nervio vago para distribuirse en los músculos del paladar muelle, la faringe y la laringe.

Por su parte, la raíz externa desciende en el cuello profunda al músculo esternocleidomastoideo, al cual inerva, y pasa luego a inervar al trapecio.

La lesión del nervio accesorio se acompaña de caída del hombro por parálisis del trapecio y dificultad para la rotación heterolateral de la cabeza por parálisis del esternocleidomastoideo.



Nervio hipogloso



Es el XII nervio craneal, es exclusivamente motor y su núcleo se localiza en la médula oblongada; a su salida del cráneo desciende en el cuello y luego alcanza la lengua.

Su origen aparente se encuentra en la parte anterior de la médula oblongada y sale del cráneo por el canal del hipogloso.

Se encarga de inervar todos los músculos de la lengua. En caso de lesión afecta ambos nervios, la lengua puede caer hacia atrás y obstruir la vía respiratoria.

Órgano del gusto, la lengua y el habla


Características del órgano del gusto y de la Lengua como tal.

El órgano del gusto corresponde a unas estructuras ovoides, semejantes a un barril, que se sitúan en la túnica mucosa de la lengua, el paladar muelle, la epiglotis y la pared posterior de la faringe; los estímulos son conducidos por los nervios craneales facial, glosofaríngeo y vago.

Los órganos del gusto son los calículos, botones o gemas gustatorias, que se localizan en algunas regiones de la cavidad oral.



Los de la lengua se ubican en las paredes de las papilas linguales fungiformes (se encuentran en los dos tercios anteriores), calciformes o valladas (se ubican en forma de V en el tercio posterior) y foliadas (se localizan en los bordes).

El calículo gustarorio está constituido por epiteliocitos sustentantes, células sensorioepiteliales pilosas, que son los receptores del gusto y células basales.

Las células sensorioepiteliales pilosas se caracterizan por poseer un microvello que asoma por el poro gustatorio del calículo.

La vida promedio de estas células es de siete a diez días y su regeneración se hace a partir de las células basales, las cuales proliferan continuamente.

La sensación del gusto proveniente de los dos tercios anteriores de la lengua es conducida por el nervio facial (VII), la del tercio posterior de la lengua y del paladar muelle por el glosofaríngeo (IX) y la de la faringe y la epiglotis por el vago (X).

El estímulo se produce cuando las sustancias sápidas que se han disuelto en la saliva entran en contacto con el microvello de las células sensorioepiteliales.

Esto se convierte en impulsos nerviosos que viajan por los nervios craneales mencionados y llegan inicialmente al tallo cerebreal, por segundas neuronas al tálamo y por terceras neuronas a la corteza gustatoria situada en el lobo parietal.



Los siguientes son los sabores fundamentales que reconocen los calículos gustatorios situados en la lengua a nivel de:

- Ápex: dulce y salado.

- Bordes: ácido.

- Papilas valladas: amargo.

Toda la gama de sabores que se pueden degustar resulta de la combinación que hace la corteza de estos sabores primarios.

La pérdida total del gusto se denomina ageusia; frecuentemente se presenta parálisis gustativa para ciertos sabores. Se debe recordar que el olfato juega un papel fundamental en la percepción de los sabores.



La lengua


La lengua, en la mayoría de los vertebrados, es un órgano capaz de realizar varios movimientos musculares, y se encuentra ubicada en el piso de la boca. En algunos animales (por ejemplo las ranas) se alarga y se adapta para capturar presas de insectos.

Las lenguas de ciertos reptiles funcionan principalmente como órganos sensoriales, mientras que los gatos y algunos otros mamíferos usan sus lenguas como instrumentos para arreglarse y limpiarse.

En los mamíferos, la lengua ayuda a crear una presión negativa dentro de la cavidad oral que permite la succión, y es un órgano accesorio importante en la masticación y la deglución; también es un gran portador de papilas gustativas y, en humanos, sirve de ayuda para la dicción en el habla.

La lengua de los mamíferos consiste en una masa de músculos entrelazados y estriados intercalados con glándulas y grasa y cubiertos con membrana mucosa.

En los humanos, las puntas y los márgenes frontales de la lengua generalmente tocan los dientes, lo que facilita la deglución y el habla. La superficie superior, o dorso, contiene numerosas proyecciones de la membrana mucosa llamadas papilas.



Las lenguas de los mamíferos, incluyendo por supuesto los humanos, contienen papilas gustativas, que son sensibles a los componentes químicos de los alimentos, y posee glándulas serosas que secretan parte del líquido en la saliva, una sustancia que humedece la cavidad oral y ayuda a lubricar las partículas de alimentos.

La base o porción posterior superior de la lengua no tiene papilas, pero en el tejido linfático agregado (amígdalas linguales) y las glándulas serosas y secretoras de moco sí están presentes.

La superficie inferior de la lengua va desde la punta de la lengua hasta el piso de la boca; su membrana mucosa es lisa, desprovista de papilas y de color púrpura debido a la gran cantidad de vasos sanguíneos presentes.

La raíz, el resto de la parte inferior que se encuentra en el piso de la boca, contiene haces de nervios, arterias y músculos que se ramifican a las otras regiones de la lengua.

Una función importante de la lengua es la sensación de sabor, que se deriva de las células receptoras del gusto ubicadas en grupos dentro de las papilas gustativas en la superficie de la lengua.



En los seres humanos puede haber desde 50 a 150 células receptoras del gusto dentro de una papila gustativa individual.

Las papilas gustativas están inervadas por los nervios que responden a los productos químicos de los alimentos en solución, proporcionando así la sensación de sabor.

Hay cinco sensaciones de sabor fundamentales: salado, dulce, agrio (ácido), amargo y umami (sabroso), que representa el sabor de los aminoácidos.

Cada célula receptora es sensible a un sabor particular, por ejemplo, responde solo a la sal o solo a umami.

El sabor total de un alimento proviene de la combinación de sabor, olor, tacto, textura o consistencia y sensaciones de temperatura.

Las pequeñas papilas gustativas situadas en la superficie superior de la lengua transmiten estas sensaciones de sabor al sistema nervioso.

Órgano del oído, la audición y la parte vestibular (equilibrio)


Descripción y características del órgano del oído, la audición y su parte vestibular (equilibrio).

El oído es un órgano relacionado con la audición por su componente coclear y con el equilibrio por su componente vestibular. Los impulsos nerviosos provenientes de estos componentes son conducidos por el nervio vestibulococlear (VIII nervio craneal).

En su mayor parte el oído se sitúa dentro de la parte petrosa del hueso temporal, entre las fosas media y posterior del cráneo. Está constituido por los oídos externo, medio e interno.



Oído externo



El oído externo consta de la aurícula y el meato acústico externo (conducto auditivo externo).

La aurícula sobresale a cada lado e la cabeza y está constituida por catilago cubierto por intergumento. Sus partes más destacadas son:

- Su borde libre se denomina hélix.

- La elevación situada por delante del borde libre es el antehélix.

- La depresión profunda es la cavidad e la concha.

- La prolongación a manera de lengüeta situada en la unión con la cara es el trago.

- La proyección que sobresale por detrás y por debajo del anterior es el antitrago.

- Entre el trago y el antitrago se encuentra una escotadura llamada incisura intertrágica.

- La parte inferior desprovista de cartílago es el lóbulo.

El meato acústico externo es en parte ósea y en parte cartilaginoso; se extiende desde la concha hasta la membrana del tímpano y mide unos 2,5cm de largo.

Tiene una forma sinuosa o forma de S itálica por lo que para facilitar su observación con el otoscopio o para aplicar gotas se debe traccionar la aurícula hacia arriba y atrás.

El intergumento que lo recubre presenta folículos que dan lugar a los pelos llamados tragos, glándulas sebáceas cuya inflamación produce forúnculos muy dolorosos y glándulas ceruminosas que producen el cerumen o cera.

En caso de que un tapón de cerumen impacte contra la membrana del tímpano se bloquea la transmisión de las ondas sonoras y se produce un tipo de sordera llamada conductiva.



Oído medio



Es una pequeña cavidad ósea, de forma cúbica, llamada también cavidad del tímpano. Presenta varias paredes y contiene los osículos auditivos.

La cavidad del tímpano presenta seis paredes. La pared lateral está formada principalmente por la membrana del tímpano, la pared medial presenta dos aberturas, una ventana oval o fenestra del vestíbulo y una ventana redonda o fenestra de la cóclea.

Esta última está cerrada por la membrana secundaria del tímpano.

A través de un orificio la pared posterior se comunica con una pequeña cavidad llamada antro mastoideo que, a su vez, se continúa con las pequeñas cavidades o celdas que contiene el proceso mastoideo llamadas células mastoideas.

Un proceso infeccioso del oído se puede propagar hasta ellas y producir intenso dolor (mastoiditis). El tegmen es la pared superior o techo de la cavidad del tímpano que la separa de la fosa media del cráneo.

Esta pared es muy delgada y está perforada por orificios para el paso de vasos sanguíneos y nervios; también es una vía de propagación de infecciones desde el oído medio que pueden complicarse con meningitis o encefalitis.





En la pared anterior se encuentra el orificio timpánico de la tuba auditiva (trompa de Eustaquio).

La tuba es una estructura principalmente cartilaginosa que comunica la cavidad del tímpano con la parte nasal de la faringe y tiene como función permitir el paso del aire hacia el oído medio para que se equilibren las presiones a cada lado de la membrana del tímpano.

Esta es también una vía de propagación de infecciones desde la faringe hasta el oído medio. Las infecciones del oído medio se conocen como otitis media e, igualmente, son causas de sordera conductiva.

La cavidad del tímpano está atravesada por tres osículos auditivos:

- El que se adhiere por su manubrio a la membrana del tímpano es el martillo o mallo.

- El que cierra por su base la fenestra del vestíbulo es el estribo o estapedio.

- El que queda intermedio entre los otros dos es el yunque.

Los osículos están articulados entre si por articulaciones sinoviales que les confieren cierta movilidad.

Cuando una onda sonora choca contra la membrana del tímpano la hace vibrar e igualmente vibran o se mueven los osículos.

Si la base del estribo está articulada con la fenestra del vestíbulo, el cual hace parte del oído interno, una cavidad cerrada llena de líquido; la base del estribo al moverse golpea este líquido y se forman ondas líquidas que se propagan por la cóclea.

La membrana secundaria del tímpano es la que permite la formación y propagación de las ondas líquidas ya que se mueve en sentido contrarios a como lo hace la base del estribo, por lo que actúa como una válvula de escape donde van a chocar y morir las ondas líquidas.

Existen dos pequeños músculos que al contraerse en forma refleja impiden la vibración excesiva de los osículos y por lo tanto, protegen al oído contra los sonidos estridentes:

- El tensor del tímpano se inserta en el manubrio del mallo y es inervado por el nervio trigémino.

- El estapedio se inserta en el estribo y es inervado por el nervio facial.



Oído interno





Se aloja en una serie de cavidades excavadas dentro del hueso temporal que, en conjunto, constituyen el laberinto óseo.

Este laberinto está ocupado por una serie de estructuras membranosas, de formas muy variadas y caprichosas, las cuales constituyen el laberinto membranoso que contiene los receptores de la audición y del equilibrio.

El laberinto óseo es una cavidad cerrada llena de líquido donde flota el laberinto membranoso que, igualmente, está lleno de líquido.

El laberinto óseo está constituido por:

- Una cavidad central llamada vestíbulo.

- Tres cavidades óseas a manera de canales que se sitúan por encima y por detrás del vestíbulo y corresponden a los canales semicirculares.

Cada uno consta de dos cruces que se abren en el vestíbulo y en una de ellas hay una dilatación o ampolla ósea.

- Una cavidad situada por delante del vestíbulo con el cual se comunica, con la forma de la concha de un caracol de dos y media vueltas, casi horizontal y de base posterior y que corresponde a la cóclea.

- El canal que desde el vestíbulo se dirige hacia la fosa posterior del cráneo y se abre en la cavidad subaracnoidea de esta fosa es el conducto endolinfático.

La fenestra del vestíbulo es la abertura que permite que el vestíbulo se relacione con el oído medio, pero está cerrada por la base del estribo.

Los canales semicirculares son perpendiculares entre si y ocupan cada uno de los planos del espacio: hay uno anterior, otro posterior y otro lateral que es horizontal.

La cóclea contiene en su interior un eje ósea llamado modiolo alrededor del cual se enrolla una lámina espiral ósea, la cual divide parcialmente la cavidad de la cóclea en dos rampas o escalas.



El laberinto membranoso está constituido por:

- Dos sacos, uno más grande que el otro, que ocupan el vestíbulo y son, respectivamente, el utrículo y el sáculo.

- Estos están unidos por un conducto en forma de Y llamado conducto utriculosacular.

- El conducto que se proyecta desde el conducto utriculosacular y ocupa el acueducto del vestíbulo constituyendo así una vía de drenaje de los líquidos del oído es el conducto endolinfático. El drenaje se efectúa hacia el líquido cefalorraquídeo.

- Los conductos que ocupan los canales semicirculares y corresponden a los conductos semicirculares.

- El conducto triangular que, siguiendo una dirección espiral, se enrolla alrededor de la lámina espiral ósea de la cóclea es el conducto coclear.

- El conducto que conecta el sáculo con el conducto coclear es el conducto reuniente.

Por la interposición de la lámina espiral ósea y del conducto coclear, la cavidad espiral de la cóclea queda dividida en dos espacios o compartimientos:

- La escala del vestíbulo es la parte superior de esta cavidad.

- La escala de la cóclea es la parte inferior.

- El helicotrema es el orificio situado en el ápex de la cóclea por el cual se comunican ambas escalas.

Como lo indica su nombre, la escala del vestíbulo se abre en el vestíbulo y la escala del tímpano se relaciona con la membrana secundaria del tímpano, sitio donde chocan y mueren las ondas líquidas del oído interno.

De los dos oídos que contiene el oído interno:

- El que ocupa el laberinto óseo, tiene una composición similar a la del líquido cerebroespinal o cefalorraquídeo y se drena hacia él es la perilinfa.

- El líquido claro contenido dentro del laberinto membranoso es la endolinfa.



Parte coclear de la audición



Los receptores de la audición están situados dentro del conducto coclear y los impulsos nerviosos que transmiten son conducidos por el nervio coclear, una de las partes del nervio vestibulococlear (VIII nervio craneal).

La membrana vestibular es la pared superior del conducto coclear que lo separa de la escala del vestíbulo. La membrana espiral es la pared inferior que lo separa de la escala del tímpano. Esta última consta de:

- Una base fibrosa llamada lámina basilar.

- Una capa de células que descansa sobre la lámina basilar llamada órgano espiral. Este también llamado órgano de Corti contiene células de sostén y los receptores de la audición. Estos últimos son células cilíndricas con pelos acústicos llamados células sensorioepiteliales pilosas que son inervadas por el nervio coclear.

La membrana tectoria es una sustancia fibrogelatinosa que a manera de techo se sitúa sobre las células sensorioepiteliales pilosas y entra en contacto con sus pelos acústicos. Cuando las ondas sonoras chocan contra la membrana del tímpano y la hacen vibrar, vibran igualmente los osículos auditivos.

La base del estribo, al moverse, golpea la perilinfa del vestíbulo y convierte las vibraciones en ondas líquidas que se propagan por la perilinfa de la cóclea donde está suspendido el conducto coclear.

Éste empieza a moverse, lo mismo que la endolinfa y la membrana tectoria, la cual golpea o tracciona los pelos acústicos de las células sensoriales y esto se traduce en el estímulo auditivo que, de los receptores, pasa a las fibras del nervio coclear.

Los sonidos agudos estimulan más efectivamente los receptores de la base del conducto coclear, en tanto que los sonidos graves lo hacen los del ápex.

Las aproximadamente 25000 fibras que constituyen el nervio coclear llevan los estímulos auditivos en primera instancia a los núcleos cocleares del tallo cerebral, de aquí las segundas neuronas alcanzan el colículo inferior de mesencéfalo o el cuerpo geniculado medial del metatálamoo y las terceras neuronas forman la radiación acústica que llega a la corteza auditiva situada en el lobo temporal.

La sordera de tipo neurosensorial se produce por la lesión del conducto coclear o de la vía nerviosa de la audición.

El tinnitus es la sensación de "grillos o zumbidos" en el oído.



Parte vestibular o del equilibrio



Los receptores del equilibrio están situados dentro del utrículo, del sáculo y de los conductos semicirculares; los estímulos nerviosos son conducidos por el nervio vestibular, el otro componente del nervio vestibulococlear.

Las ampollas membranosas son las dilataciones que presentan los conductos semicirculares en una de sus cruces. En su interior se encuentran células sensorioepiteliales pilosas que forman un pliegue llamado cresta ampollar.

Las células pilosas son los receptores del equilibrio y son inervadas por el nervio vestibular.

Existe un material gelatinoso que ocupa casi completamente la cavidad de la ampolla y entra en contacto con las células pilosas el cual se denomina cúpula gelatinosa.

Las máculas son las especializaciones a manera de mancha que presentan el utrículo y el sáculo, formadas también por células sensorioepiteliales pilosas que constituyen receptores del equilibrio e igualmente son inervadas por el nervio vestibular.

La membrana gelatinosa que cubre a estas células se denomina membrana de las estatoconias porque suspendidos en ella se encuentran los otolitos o estatoconias, especie de "piedrecitas" del oído formadas por cristales de carbonato de calcio.

Cuando la cabeza se desplaza, se mueven los líquidos contenidos dentro del oído interno.

La aceleración lineal (desplazamientos del cuerpo hacia adelante o hacia atrás) y la tracción gravitatoria (al bajar la cabeza) hacen que la membrana de las estatoconias traccione los cilios de las células sensoriales de la mácula del utrículo.

La aceleración vertical (al subir o bajar cuando se desplaza en un ascensor) estimula los receptores del sáculo.

La aceleración angular (al girar o rotar la cabeza) hace que la cúpula gelatinosa traccione los pelos de las células sensoriales de las crestas ampollares de los conductos semicirculares.

Todo esto se traduce en estímulos nerviosos que son transmitidos a las fibras del nervio vestibular.

La mayoría de las fibras del nervio vestibular llegan directamente al cerebelo para coordinar los movimientos del cuerpo y mantener el equilibrio.

Las restantes llegan a los núcleos vestibulares del tallo cerebral para hacer sinapsis con neuronas que conectan los nervios craneales III, IV, VI y XI para, de esta manera, coordinar los movimientos de los ojos y la cabeza, aún con los ojos cerrados o vendados.

La lesión de la parte vestibular del oído, como en la laberintitis, o de su vía nerviosa produce vértigo, sensación de rotación de la cabeza que se acompaña de pérdida del equilibrio y mareo.

Órgano del olfato y la nariz: características, partes y funciones


El órgano del olfato tiene sus receptores en la parte superior de la cavidad nasal, en la túnica mucosa.

Está constituido por una vía nerviosa que involucra tres relevos neuronales: la primera neurona está localizada en la túnica mucosa de la cavidad nasal, la segunda en el bulbo olfatorio y la tercera en la corteza olfatoria.

Esta última hace parte del rinencéfalo el cual, a su vez, es un componente del sistema límbico que tiene que ver con el control de las funciones viscerales, de las emociones y con la memoria reciente.



La parte de la cavidad nasal relaciona con el olfato es la región olfatoria y se sitúa por encima de la concha nasal media, tanto en el septo de la nariz como en la pared lateral.

Presenta un epitelio no ciliado y glándulas de secreción serosa llamadas glándulas olfatorias.

Los receptores del olfato son las células neurosensoriales olfatorias, que corresponden a neuronas bipolares cuya prolongación periférica, la que se proyecta hacia la cavidad nasal, termina en un copete o penacho de cilios llamados pelos olfatorios.

La prolongación central de las células olfatorias o neurofibra se agrupa para formar aproximadamente 20 nervios olfatorios, los cuales atraviesan la lámina cribosa del etmoidal para penetrar a la fosa anterior del cráneo.

Por debajo del lobo frontal del cerebro se encuentra el bulbo olfatorio, donde se sitúan las neuronas con las cuales hacen sinapsis los nervios olfatorios.

Los axones de estas segundas neuronas se agrupan para formar el tracto olfatorio que cursa hacia atrás por debajo del lobo frontal y termina dividiéndose en estrías olfatorias medial y lateral.



La estría medial lleva las sensaciones olfatorias inconscientes hasta el lobo frontal, en tanto que la estría lateral conduce las sensaciones conscientes hacia el lobo temporal (hipocampo y giro olfatorio lateral).



El estímulo olfativo se produce cuando las sustancias odoríferas, disueltas en la secreción serosa de las glándulas olfatorias, entran en contacto con los pelos de la célula olfatoria y se despolariza la célula; el impulso nervioso es conducido por el nervio olfatorio, el cual constituye el primer nervio craneal.

Este es el único de los nervios craneales que no tiene relevo en el tálamo. La anosmia es la pérdida del olfato.

Los trastornos del olfato pueden tener origen en la cavidad nasal (etiología rinosinusal) o ser complicación de un trauma craneoencefálico.



La naríz


La Nariz es la estructura prominente ubicada entre los ojos que sirve como entrada al tracto respiratorio y contiene el órgano olfativo.

Proporciona aire para la respiración, sirve al sentido del olfato, acondiciona el aire filtrándolo, calentándolo y humedeciéndolo, y se limpia de restos extraídos de inhalaciones.

La nariz tiene dos cavidades, separadas una de la otra por una pared de cartílago llamada tabique.

Las aberturas externas que componen a la nariz se conocen como narinas o fosas nasales.

El techo de la boca y el piso de la nariz están formados por el hueso palatino, cuya parte de la boca se conoce comúnmente como paladar duro; un colgajo de tejido, el paladar blando, se extiende hacia la nasofaringe, la porción nasal de la garganta, y durante la deglución se presiona hacia arriba, cerrando así la nasofaringe para que la comida no se aloje en la parte posterior de la nariz.

La forma de la cavidad nasal es compleja. La sección delantera, dentro y encima de cada orificio nasal, se llama vestíbulo.



Detrás del vestíbulo y a lo largo de cada pared exterior hay tres elevaciones, que van generalmente de adelante hacia atrás.

Cada elevación, llamada concha o cornete nasal, cuelga sobre un pasaje de aire. Al lado y arriba de la concha superior está la región olfativa de la cavidad nasal. El resto de la cavidad es la porción respiratoria.

El área respiratoria está revestida con una membrana mucosa húmeda con finas proyecciones en forma de pelos conocidas como cilios, que sirven para recoger los desechos.

El moco de las células en la pared de la membrana también ayuda a atrapar partículas de polvo, carbón, hollín y bacterias.

Las cavidades sinusales se localizan en el cráneo óseo a ambos lados de la nariz.

En la porción olfativa (olorosa) de la nariz, la mayor parte del revestimiento es una membrana mucosa. Un pequeño segmento del revestimiento contiene las células nerviosas que son los órganos sensoriales reales.

Las fibras, llamadas dendritas, que se proyectan desde las células nerviosas hacia la cavidad nasal, están cubiertas solo por una fina capa de humedad.

La humedad disuelve partículas microscópicas que el aire ha transportado a la nariz por sustancias que emiten olores, y las partículas disueltas en el líquido estimulan las células nerviosas olfativas químicamente.

Órgano de la visión: características, partes y funciones


Órgano de la visión: características, bulbo del ojo, túnica fibrosa, túnica vasculosa, retina, medios de refracción del ojo, órganos accesorios del ojo y nervio óptico.

Introducción

El órgano de la visión es el ojo constituido por el globo ocular o bulbo del ojo y el nervio óptico; este último se prolonga hasta la croteza visual, situada en el lobo occipital del cerebro, a través del tracto y la radiación ópticos.



Bulbo del ojo


El bulbo del ojo se localiza en la parte anterior de la órbita y representa dos segmentos de esfera diferentes, el más pequeño es el anterior.

El bulbo consta de tres capas o túnicas: la más externa o túnica fibrosa es la más densa y compacta, la media o túnica vasculosa posee abundantes vasos sanguíneos y es pigmentada y la interna o retina contiene los receptores de la visión.

- Túnica fibrosa
La túnica fibrosa, a su vez, consta de dos partes: la esclera corresponde a los cinco sextos posteriores que son de color blanco, presta inserción a los músculos oculares y están recubiertos por la túnica conjuntiva ricamente vascularizada.

Esta es la parte comúnmente llamada blanco del ojo. La córnea es el sexto anterior transparente y normalmente de curvatura esférica.

El grado de curvatura es diferente en ambas caras de la córnea y varía con la edad; como es avascular se nutre por imbibición a partir del humor acuoso que la baña internamente.

Cuando la curvatura de la córnea no es esférica y los rayos luminosos son desviados en distintas direcciones se presenta una patología llamada astigmatismo.

La unión entre la córnea y la esclera (unión esclerocorneal) está circundada por el seno venoso de la esclera por donde se drena el humor acuoso contenido en la parte anterior del globo ocular.



- Túnica vasculosa

De atrás hacia adelante la túnica vasculosa consta de tres partes.

La posterior, achocolatada, que tapiza la mayor parte de la esclera es la coroidea, la parte intermedia que contiene abundantes vasos sanguíneos, los cuales forman pelotones vasculares es el cuerpo ciliar, y la parte anterior que forma un diafragma contráctil y contiene el pigmento que le da color al ojo es el iris.

Dentro del cuerpo ciliar se encuentran fibras musculares lisas dispuestas a circular radialmente, las cuales constituyen el músculo ciliar que es inervado por el sistema autónomo.

La pupila es el orificio del iris que permite la entrada de luz.

Se ve negro porque los rayos luminosos que se reflejan de la retina son refractados hacia atrás por el cristalino y la córnea.

El diámetro de la pupila varía para controlar la entrada de luz; esto se denomina adaptación pupilar y se lleva a cabo por dos músculos situados dentro del iris.

Las fibras musculares lisas que se disponen circularmente alrededor de la pupila constituyen el músculo esfínter de la pupila que es inervado por el sistema nervioso parasimpático y su contracción produce constricción de la pupila o miosis; las fibras musculares lisas que se disponen radialmente, por fuera del músculo anterior forman el músculo dilatador de la pupila que es inervado por el sistema nervioso simpático y su contracción produce dilatación de la pupila o midriasis.



- Retina

La túnica interna del ojo o retina presenta tres partes que de atrás adelante son: la parte que cubre a la coroidea y se extiende casi hasta el cuerpo ciliar donde disminuye de espesor es la parte óptica, que a este nivel forma un reborde festoneado u ondulado llamado ora serrata; la parte muy delgada que cubre internamente el cuerpo ciliar es la parte ciliar y la parte más anterior que cubre por detrás el iris y se extiende hasta la pupila es la parte irídica.

Por su parte, la retina consta de dos estratos: el estrato externo formado por una sola capa de células pigmentadas que se adhieren firmemente a la coroidea es el estrato pigmentado, y el pigmento de estas células absorbe los rayos luminosos que no son absorbidos por los fotorreceptores y se desplaza entre éstos para impedir que les llegue una luz muy intensa.

El estrato interno formado, a su vez, por los estratos neuroepitelial, granuloso externo, granuloso interno y ganglionar es el estrato cerebral de la retina que consta de una cadena celular formada fundamentalmente por tres tipos de células.

Nombradas de afuera hacia adentro son éstas los fotorreceptores, las células bipolares y las células ganglionares. En cuanto a los dos tipos de fotorreceptores son éstos los bastones y los conos.

Los bastones son aproximadamente 130 millones y los conos 7 millones en cada retina. La rodopsina es el pigmento que contienen los bastones, el cual se descompone rápidamente con la luz permitiendo la visión crepuscular o escotópica. Los conos contienen tres tipos de pigmentos los cuales responden a los colores rojo, verde y azul.



Existen diversos trastornos relacionados con la percepción de las imágenes:

1. Hemeralopia: es la desaparición de la visión crepuscular que se puede acompañar de una carencia de vitamina A.

2. Acromatopsia: es la ceguera a los colores.

3. Discromatopsia: es la apreciación imperfecta de los colores.

4. Daltonismo: es la ceguera para ciertos colores, especialmente el rojo.

Los axones de las neuronas ganglionares son los que confluyen para formar el nervio óptico. La depresión que se forma en la retina en este punto de convergencia axonal es el disco del nervio óptico, donde no existe visión por carecer de fotorreceptores.

La mácula es el área amarillenta situada lateralmente al disco óptico cuya depresión es la fóvea central de la retina, la cual pasa al eje óptico; en este sitio solamente se encuentran conos por lo que se convierte en el área de mayor agudeza o discriminación visual.

La retina es susceptible a sufrir diversas patologías, la mayoría de ellas de origen vascular. Puede llegar a desprenderse o levantarse el estrato cerebral por exudación del estrato pigmentado; el desprendimiento puede ser de tipo inflamatorio o por trauma.



Medios de refracción del ojo





Los rayos luminosos que inciden sobre la retina deben atravesar varias estructuras de diferente consistencia que tienden a desviarlos, normalmente procurando que incidan sobre sitios correspondientes de ambas retinas para lograr una visión clara binocular.

Son los medios de refracción del ojo la córnea, el humor acuoso, el cristalino y el cuerpo vítreo.

El humor acuoso es producido por el cuerpo ciliar, su constitución es semejante a la de la linfa y ocupa las cámaras anterior y posterior del ojo.

La cámara anterior está situada entre la córnea y el iris y la cámara posterior se sitúa entre el iris y el cuerpo ciliar.

El humor acuoso se forma en la cámara posterior, por la pupila pasa la cámara anterior y se drena a la sangre venosa por el seno venoso de la esclera que rodea la unión esclerocorneal.



La presión normal de este líquido es de 15mm de mercurio y su aumento constituye el glaucoma que puede deberse a la obstrucción del seno venoso de la esclera, lo cual puede dañar la retina y el nervio óptico y provocar ceguera.

La estructura que ocupa el espacio comprendido entre el lente y la retina es el cuerpo vítreo, que contiene una sustancia gelatinosa, semejante al humor acuoso pero con un alto contenido de proteínas, denominado humor vítreo; el cuerpo vítreo impide el colapso del bulbo.

El lente biconvexo, elástico y transparente situado entre el iris y el cuerpo vítreo y que puede aplanarse o abombarse para la visión lejana o cercana, respectivamente, es el cristalino.

Este lente está fijado al cuerpo ciliar mediante las fibras zonulares que irradian desde un anillo aplanado que presenta a nivel de su ecuador y que se denomina zónula ciliar.

Cuando la contracción de las fibras musculares lisas dispuestas en el músculo ciliar se contraen por acción del sistema simpático, las fibras zonulares se tensan y el lente se aplana para permitir la visión lejana; cuando las fibras del músculo ciliar dispuestas circularmente se contraen por acción del sistema parasimpático, las fibras zonulares se relajan y el lente se abomba para permitir la visión cercana.



Este proceso por el cual el lente cambia su forma se denomina acomodación del lente.

Con la edad el lente va perdiendo su elasticidad y tiende a endurecerse, lo cual dificulta la visión cercana. Esta condición se denomina presbicia.

También con la edad el lente se va opacando lo que impide el paso de la luz; esta es la catarata que también puede ser congénita o traumática. En el ojo normal los medios de refracción hacen incidir los rayos luminosos sobre la retina.

Este es el ojo emétrope. Cuando caen por detrás de la retina como sucede en el ojo con eje bulbar muy corto, se trata de un ojo hipermétrope; la condición contraria es el ojo miope que se presenta cuando el eje bulbar es muy largo.

El primer trastorno se corrige con lentes convexos, el otro con lentes cóncavos.



Nervio óptico



EL nervio óptico atraviesa la parte posterior de la órbita, cursa por el canal óptico y entra a la fosa media del cráneo, donde se entrecruza con el nervio heterolateral formándose el quiasma óptico.

Este último se continúa hacia atrás como tracto óptico que llega al cuerpo geniculado lateral del metatálamo para, desde allí, dirigirse a la corteza visual del lobo occipital mediante fibras nerviosas que constituyen la radiación óptica.

Algunas fibras no van al metatálamo sino al colículo superior del mesencéfalo para pasar de allí al metatálamo y luego, por la radiación óptica, a la corteza visual de asociación; junto con el núcleo accesorio (núcleo parasimpático) del tercer nervio craneal (oculomotor) participan en el reflejo pupilar y en la acomodación del lente y con el núcleo motor de este nervio en los movimientos oculares requeridos para la convergencia de los ojos.

El espacio que los ojos, estando inmóviles, pueden abarcar alrededor de un punto fijo se denomina campo visual y alcanza los 200°, aproximadamente, de lado a lado.

A su vez, el campo visual se divide en partes temporal o lateral y nasal o medial.

La retina por su parte presenta campos nasal y temporal; las fibras que se entrecruzan en el quiasma óptico provienen del campo nasal que, a su vez, capta los estímulos provenientes del campo visual temporal.



Las imágenes que provienen del campo visual nasal inciden sobre el campo temporal de la retina y no sufren entrecruzamiento.

El nervio óptico, por lo tanto, recibe por las fibras provenientes de ambos campos retinianos las imágenes provenientes de la totalidad del campo visual.

Por el contrario, las fibras que constituyen el tracto óptico provienen del campo temporal de la retina homolateral (del mismo lado) y del campo nasal heterolateral (del lado contrario), y ambos campos retinianos captan las imágenes provenientes de solo medio campo visual.

La pérdida de la visión puede ocurrir por múltiples causas como por ejemplo, la destrucción del nervio óptico o de la retina. Esto se denomina anopsia.

La pérdida de la visión en medio campo visual, como puede ocurrir por lesión del tracto óptico, del metatálamo, de la radiación óptica o del lobo occipital constituye la hemianopsia.

Las manchas ciegas en el campo visual constituyen los escotomas.



Órganos accesorios del ojo



Los órganos accesorios del ojo son aquellos que le ayudan a cumplir adecuadamente su función, la visión binocular.

Son estos los supercilios o cejas los cilios o pestañas, las pálpebras o párpados, los músculos que mueven el globo ocular, el aparato lacrimal y la túnica conjuntiva.

Los músculos que mueven el globo ocular son los rectos superior, inferior, medial y lateral y los oblicuos superior e inferior.

Con ellos se describe también el músculos elevador del párpado superior. Cuando las fuerzas musculares aplicadas sobre el bulbo ocular se desequilibran, éste se desvía en una dirección determinada, condición determinada estrabismo que puede ser horizontal o vertical y que resulta en visión doble o diplopía.

El aparato lacrimal está constituido por: la glándula lacrimal localizada en una fóvea de la parte superolateral de la órbita y que, mediante varios conductillos excretores, vierte su secreción en el fórnix superior de la conjuntiva; los canalículos lacrimales superior e inferior localizados en la parte medial del borde libre de cada pálpebra y que se reúnen en un canalículo común para llevar la secreción lacrimal hasta el saco lacrimal.



Este último se aloja en una fóvea del hueso lacrimal y por el conducto nasolacrimal vierte contenido en el meato inferior de la cavidad nasal.

La secreción lacrimal es de 1mL diario, aproximadamente, y su composición es semejante a la del plasma; contiene una lisosima, enzima bacteriolítica que cumple una función de defensa contra infecciones bacterianas.

Además de esta función, las lágrimas lubrican el globo ocular impidiendo su desecación y ulceración y permiten la ablución o eliminación de partículas extrañas.

La túnica conjuntiva es la membrana mucosa que cubre internamente a los párpados (conjuntiva palpebral) y externamente a la parte anterior de la esclera (conjuntiva bulbar), formando la unión de ambas los fómices superior e inferior de la conjuntiva.

Su inflamación que produce el "ojo rojo" es la conjuntivitis y el engrosamiento que puede sufrir la conjuntiva bulbar en uno de sus lados es el pterigio.

Áreas corticales con su ubicación y función


¿Cuáles son las áreas corticales, cuál es su ubicación y su función?

Las neuronas que forman la sustancia gris del córtex cerebral (corteza cerebral) cumplen determinadas funciones y según su función se agrupan en determinados sitios llamados áreas corticales.



Estas áreas corticales serán mencionadas y descritas a continuación una por una



- Área motora (área 4): controla de forma voluntaria los músculos esqueléticos pues contiene los cuerpos de las neuronas motoras superiores.

Esta área se sitúa en el giro precentral de lobo frontal, por delante del surco central, y se extiende hasta el lóbulo paracentral de la cara media del hemisferio cerebral.

Los movimientos que requieren mayor precisión y variedad, como los movimientos de los labios y las manos, tienen una mayor representación cortical.

Los axones de estas neuronas descienden hasta el tallo cerebral o hasta la médula espinal donde hacen sinapsis con las neuronas motoras inferiores que se encargan de inervar los músculos esqueléticos mediante los nervios craneales y espinales.

Esta vía nerviosa motora se conoce como la vía motora piramidal que tiene que ver con el movimiento voluntario de los músculos esqueléticos.



- Área premotora (área 6): controla actos motores complejos y la destreza motora; se sitúa por delante del área motora y se conecta con ella por fibras cortas de asociación.

Igualmente se conecta con el tálamo, el cuerpo estriado y el cerebelo y constituye el centro cortical del sistema motor extrapiramidal.

La lesión de las áreas 4 y 6 produce inicialmente una parálisis fláccida (por lesión del área premotora), pero luego una parálisis espástica (por lesión del área motora donde reside la neurona motora superior).

- Área motora ocular (área 8): controla los movimientos oculares y se relaciona con el movimiento simultáneo o conjugado de los ojos; se sitúa por delante del área premotora.

- Área de broca (área 44:) controla la parte motora del lenguaje o la producción de los sonidos y se encuentra en el lobo frontal; la lesión de esta área produce una afasia motora (incapacidad para pronunciar las palabras).

- Región prefrontal: es la parte restante del lobo frontal situada por delante del área premotora, donde llegan fibras de asociación provenientes del tálamo y de todas las áreas corticales de ambos hemisferios.

Esta región rige funciones mentales superiores como el pensamiento abstracto, la previsión, el juicio, la conciencia del comportamiento, etc.

La lesión de esta área en el caso de la sífilis o de tumores, por ejemplo, produce graves trastornos mentales con cambios emocionales de la personalidad que pueden requerir una lobotomía prefrontal, ya casi en desuso debido al tratamiento con fármacos.



- Área sensorial principal (área 3, 2, 1): recibe la información sensorial de las distintas partes del cuerpo, en un ordenamiento similar al de la parte motora; se sitúa por detrás del surco central, en el giro postcentral del lobo parietal.

La lesión de esta área produce anestesia aunque se alcanzan a percibir algunas modalidades de sensación general.

La lesión de las áreas sensoriales de asociación como el área 7, situadas por detrás de esta área principal produce agnosia, sea táctil o propioceptiva: esto es, se conserva la sensibilidad pero no se pueden reconocer la naturaleza del estímulo ni su intensidad.

Cada hemisferio controla el lado contrario del cuerpo, tanto en la parte motora como en la sensorial, debido al entrecruzamiento que sufren en su trayecto las neurofibras ascendentes y descendentes; por lo tanto, las lesiones motoras y sensoriales afectan el lado contrario del cuerpo.

- Área visual (área 17): recibe la información sensorial proveniente de la retina; se ubica en el lobo occipital, alrededor del surco calcarino.

La lesión de esta área produce hemianopsia o ceguera en medio campo visual.



- Área auditiva (áreas 41 y 42): recibe la información sensorial auditiva proveniente del conducto coclear; está localizada en el lobo temporal, en giros situados por debajo del surco lateral. La información proveniente de la parte vestibular del oído y relacionada con el equilibrio es recibida en un área cortical vecina.

- Área olfatoria: recibe la información sensorial inconsciente proveniente de la región olfatoria de la cavidad nasal; se localiza en la parte inferior de la cara medial del lobo frontal; la información olfatoria consciente llega al hipocampo y al giro olfatorio lateral situados en el lobo temporal.

- Área gustatoria (área 43): recibe la información sensorial proveniente de los calículos gustatorios; se localiza en la parte inferior del giro postcentral (opérculo parietal) y se extiende profundamente por el surco lateral hasta el llamado córtex insular.

Para el análisis de los estímulos proveniente de los órganos de los sentidos y la elaboración y compresión de su significado conceptual, estas áreas sensoriales primarias requieren de la participación de áreas sensoriales de asociación o secundarias que se encuentran próximas a ellas.

El centro del lenguaje se localiza en el hemisferio cerebral dominante (el izquierdo en el caso de las personas diestras).

A este centro pertenecen el área de Broca (área 44), como también el centro receptivo del lenguaje hablado que se encuentra en el córtex auditivo secundario del lobo temporal, el centro del lenguaje escrito ubicado en el córtex visual secundario del lobo occipital, el de la comprensión de la palabra que se localiza en los lobos temporal y parietal y el de la memoria del lenguaje situado en la parte posterior del lobo temporal.

La lesión de estos centros producen, respectivamente, afasia motora, agnosia auditiva o sordera verbal (incapacidad para comprender el lenguaje hablado), agnosia general (incapacidad para entender el significado de la palabra cuando se expresa un pensamiento) y afasia amnésica (incapacidad para recordar las palabras correspondientes a la idea).

El electroencefalograma es el procedimiento paraclínico que registra la actividad eléctrica del córtex cerebral pues mide los potenciales eléctricos de las neuronas.