Homeostasis: curación de las heridas cutáneas


Este artículo tiene objetivo explicar cómo curan las heridas epidérmicas y las heridas profundas. O de manera simple: ¿cómo se curan las heridas de la piel desde un punto de vista anatómico y fisiológico?

El daño de la piel activa una secuencia de procesos de reparación que la llevan a recuperar su estructura y su función normales (o cercanas de la normalidad). Se pueden verificar dos tipos de procesos de curación de las heridas, lo cual depende de la profundidad de ésta. La curación de las heridas epidérmicas se produce cuando las lesiones afectan solamente a la epidermis; la curación de las heridas profundas se produce cuando las heridas penetran la dermis.

Curación de las heridas epidérmicas



Aun cuando la porción central de una herida epidérmica pueda extenderse hasta la dermis, los bordes de la herida suelen entrañar un pequeño daño a las células epidérmicas superficiales. Los tipos comunes de heridas epidérmicas son las abrasiones, en las que una porción de piel se elimina por fricción, y las quemaduras menores.

En respuesta a una lesión epidérmica, las células basales de la epidermis que rodean a la herida pierden contacto con las membrana basal. Las células luego se agrandan a través de la herida. Estás células parecen migrar como una lámina hasta que se encuentran con las células que avanzan desde el lado opuesto de la herida. Cuando las células epidérmicas se reúnen, detienen su migración como consecuencia de una respuesta celular llamada inhibición por contacto. La migración de las células epidérmicas se detiene por completo cuando cada célula finalmente queda en contacto con otras células epidérmicas en todo su alrededor.

Piel epidermis curación de heridas cutáneas

Mientras las células basales epidérmicas migran, una hormona llamada factor de crecimiento epidérmico estimula a las células madre basales a dividirse y reemplazar a aquellas que migraron hacia el centro de la herida. Las células basales epidérmicas reubicadas se dividen para construir estratos nuevos y engrosan la epidermis nueva.

Curación de heridas profundas en la piel



Piel epidermis curación de heridas cutáneas

La curación de heridas profundas se produce cuando la lesión se extiende hasta la dermis y el tejido subcutáneo. Puesto que se deben reparar múltiples capas de tejido, el proceso de curación es más complejo que el de la curación de heridas epidérmicas. Además, como se forma tejido cicatrizal, el tejido curado pierde algunas de sus funciones normales. La curación de heridas profundas tiene cuatro fases: inflamatoria, migratoria, proliferativa y madurativa.

Durante la fase inflamatoria se forma un coágulo sanguíneo sobre la herida que une laxamente sus bordes. Como su nombre lo indica, esta fase de la curación de heridas profundas involucra la inflamación, una respuesta vascular y celular que ayuda a eliminar microorganismos, materiales extraños y tejido muerto como preparación para la reparación. La vasodilatación y la permeabilidad aumentada de los vasos asociados con la inflamación estimulan la llegada de otras células, como los glóbulos blancos fagocíticos llamados neutrófilos; monocitos que se diferencian en macrófagos y fagocitan microbios, y células mesenquimatosas, que se diferencian en fibroblastos.

Las tres fases que siguen son las que hacen el trabajo de reparación de la herida. En la fase migratoria, el coágulo se convierte en una escara o costra y las células epiteliales migran por debajo de ésta ara cubrir la herida. Los fibroblastos migran a lo largo de haces de fibrina y empiezan a sintetizar tejido de cicatrización (fibras colágenas y glucoproteínas) y los vasos sanguíneos comienzan a desarrollarse nuevamente. Durante esta fase el tejido que llena la herida se denomina tejido de granulación.

La fase proliferativa se caracteriza por el crecimiento extenso de células epiteliales debajo de la costra, el depósito al azar de fibras colágenas por los fibroblastos y le desarrollo continuo de vasos sanguíneos. Finalmente, durante la fase de maduración la escara se deprende una vez que la epidermis recuperó su espesor normal. Las fibras colágenas se vuelven más organizadas, disminuye el número de los fibroblastos y los vasos sanguíneos recuperan la normalidad.

El proceso de formación de tejido cicatrizal se denomina fibrosis. En algunas ocasiones se forma tanto tejido cicatrizal durante la curación de heridas profundas que ello da lugar a una cicatriz sobreelevada, es decir por encima de la superficie normal de la epidermis. Si esta cicatriz se mantiene dentro de los límites de la herida original, se trata de una cicatriz hipertrófica. Si se extiende más allá de los límites hacia el tejido normal circundante, se constituye un queloide. El tejido de cicatrización difiere de la piel normal en que las fibras colágenas están organizadas más densamente, su elasticidad es menor, tiene menos vasos sanguíneos, y puede contener o no las misma cantidad de pelo, glándulas o estructuras sensitivas que la pie indemne. A causa de la organización de las fibras colágenas y la cicatrización de vasos sanguíneos, las cicatrices tienen un color más claro que la piel normal.

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