Desarrollo del sistema tegumentario y envejecimiento de la piel


El objetivo de este artículo es describir el desarrollo de la epidermis, sus estructuras y la dermis. También se tratará el envejecimiento y el sistema tegumentario.

La epidermis deriva del ectodermo, que reviste la superficie del embrión. Inicialmente, alrededor de 4 semanas después de la fecundación, la epidermis está formada por una capa única de células ectodérmicas. Al comienzo de la séptima semana esa capa única de células, llamada capa basal, se divide y forma una capa superficial protectora de células aplanadas denominada peridermo.

Las células peridérmicas se desprenden continuamente y en el quinto mes de gestación las secreciones de las glándulas sebáceas se mezclan con aquellas y con el pelo para formar una sustancia untuosa, que recibe el nombre de vérnix caseosa o unto sebáceo. Esta sustancia cubre y protege la piel y el pelo de la constante exposición al líquido amniótico que baña al embrión. Además, el vérnix caseosa facilita el parto porque es de naturaleza resbaladiza y protege a la piel de ser dañada por las uñas.

Alrededor de la onceava semana la capa basal da lugar a una capa intermedia de células. La proliferación de células de la capa basal origina todas las capas de la epidermis presentes en el momento del nacimiento. Los pliegues epidérmicos se forman junto con la capa de la epidermis. Aproximadamente a las 11 semanas, células del ectodermo migran hacia la dermis y se diferencian en melanoblastos.

Las crestas neurales desarrollan los nervios craneales y espinales, entre otras estructuras del tejido nervioso. Estas células entran pronto en la epidermis y se diferencian en melanocitos. Más adelante, en el primer trimestre del embarazo, las células de Langerhans, que derivan de la médula ósea roja, invaden la epidermis. Las células de Merkel aparecen en la epidermis entre el cuarto y el sexto mes; se desconoce su origen.

La dermis deriva del mesodermo, localizado por debajo del extodermo superficial. El mesodermo da origen a un tejido conectivo lazo embrionario llamado mesénquima. A las 11 semanas las células mesenquimatosas se diferencian en fibroblastos y empiezan a producir fibras elásticas y colágenas. Mientras se forman los pliegues epidérmicos, parte de la dermis superficial se proyecta hacia la epidermis y da origen a la dermis papilar, la cual contiene asas capilares, corpúsculos del tacto y terminales nerviosos libres.

Los folículos pilosos se desarrollan entre las 9 y las 11 semanas como proyecciones descendentes de la capa basal de la epidermis hacia la dermis profunda, los brotes pilosos. A medida que éstos penetran más profundamente en la dermis, su extremo distal toma forma de basta y recibe el nombre de bulbo piloso. Las invaginaciones del bulbo piloso, llamadas papila del pelo, se llenan de mesodermo en el cual se desarrollan vasos sanguíneos y terminales nerviosos. Las células del centro del bulbo piloso dan origen a la matriz de la cual surge el pelo, y las células de la perifieria del bulbo piloso constituyen la vaina radicular epitelial.

El mesénquima de la dermis circundante da lugar a la vaina radicular dérmica y al músculo erector del pelo. A los 5 meses, los folículos pilosos producen lanugo (pelo fetal fino). Aparece primero en la cabeza y luego en otras partes del cuerpo y generalmente se desprende antes del nacimiento.

La mayoría de las glándulas sebáceas se desarrollan como brotes que emergen de los lados del folículo piloso alrededor del cuarto mes y se mantienen conectados a éste. La mayoría de las glándulas sudoríparas derivan de proyecciones descendentes (brotes) del estrato basal de la epidermis hacia la dermis. Al penetrar en la dermis, la porción proximal de los brotes forma el conducto de las glándulas sudoríparas y la porción distal se enrolla y da paso a la porción secretora de la glándulas. Las glándulas aparecen alrededor del quinto mes en las palmas de las manos y las plantas de los pies y un poco más adelante en otras regiones.

Las uñas se desarrollan alrededor de las 10 semanas. Al principio consisten en una gruesa capa de epitelio, el lecho ungueal primario. La uña propiamente dicha es epitelio queratinizado y crece alejándose de la base. Solo a los 9 meses alcanza el extremo de los dedos.

Sistema tegumentario y envejecimiento



En esa parte se describirán los efectos del envejecimiento en el sistema tegumentario.

Los efectos del envejecimiento de la piel no se manifiestan hasta pasados los 40 años de edad. La mayoría de los cambios relacionados con la edad se producen en la dermis. Las fibras colágenas de la dermis empiezan a disminuir en número, se vuelven más rígidas, se rompen y se desorganizan en una estructura amorfa. Las fibras elásticas pierden algo de su elasticidad, se engrosan formando haces y se deshilachan, proceso muy acelerado en la piel de los fumadores. Los fibroblastos, que producen tanto fibras colágenas como elásticas, disminuyen en número. Como resultado, se forman en la piel las características grietas y surcos conocidos como arrugas.

Sistema tegumentario piel ectodermo paridermo

Con el envejecimiento progresivo, se reduce el número de células de Langerhans y los macrófagos pierden sus propiedades fagocíticas, lo cual causa una disminución de la respuesta inmunitaria de la piel. Además, la reducción del tamaño de las glándulas sebáceas lleva a una piel seca y quebradiza, más susceptible a las infecciones. La producción de sudor disminuye, lo cual probablemente contribuye a que los ancianos sufran más de calor. Hay una disminución en el número de melanocitos funcionales, que da como resultado el color gris del pelo y la falta de pigmentación atípica de la piel. El incremento del tamaño del algunos melanocitos produce manchas pigmentadas (manchas seniles).

La pared de los vasos sanguíneos de la dermis se vuelve más gruesa y menos permeables y se pierde el tejido adiposo subcutáneo. La piel vieja (especialmente la dermis) es más fina que la piel joven, y la migración de células desde el estrato basal hacia la superficie epidérmica disminuye considerablemente. Con el comienzo de la vejez, la piel cicatriza mal y se vuelve más susceptible a enfermedades como el cáncer y a las úlceras de decúbito. La rosácea es una inflamación de la piel que afecta principalmente a adultos de piel blanca entre los 30 y 60 años de edad. Se caracteriza por enrojecimiento, pequeñas pápulas y vasos sanguíneos visibles, por lo general en la región central de la cara.

Sistema tegumentario piel pliegue epidérmico

Sistema tegumentario piel glándula sudorípara

El crecimiento de pelos y uñas disminuye durante la segunda y tercera década de la vida. Las uñas también pueden volverse más quebradizas con la edad, en general por deshidratación o el uso repetido de removedor de cutícula o de esmaltes.

Sistema tegumentario piel tallo piloso

Se dispone de muchos tratamientos cosméticos para disminuir los efectos del envejecimiento o las lesiones causadas por el sol, como productos tópicos que blanquean la piel para atenuar las manchas e imperfecciones (hidroquinona) o reducen las arrugas finas y las asperezas (ácido retinoico); la microdermoabrasión que consiste en el empleo de pequeños cristales bajo presión para desprender las células superficiales de la piel con el fn de recuperar su textura y reducir las manchas; la exfoliación química (peeling), que es la aplicación de un ácido débil (como el ácido glicólico) en la piel para eliminar las células superficiales, restablecer su textura y reducir las manchas; la exfoliación con láser elimina los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel, disimula las manchas e imperfecciones y reduce las arrugas finas; el relleno dérmico que es la inyección de colágeno bovino, ácido hialurónico o calcio en forma de hidroxiapatita, que rellena la piel para eliminar las arrugas y cubrir los surcos, como los que se forman alrededor de la nariz, la boca y en el entrecejo; el trasplante de grasa, en el cual la grasa de una parte del cuerpo se inyecta en otra región como alrededor de los ojos; la toxina botulínica o Botox, que es una forma diluida de la toxina que causa intoxicación alimentaria y que se inyecta en la piel para paralizar los músculos que causan arrugas; el estiramiento facial no quirúrgico por radiofrecuencia, que se basa en el uso de emisiones de frecuencias de radio para estirar la piel del mentón, el cuello, las cejas y los párpados; y el estiramiento facial, de las cejas o del cuello por métodos quirúrgicos invasivos, en los cuales se extrae la grasa y la piel laxa y se tensan los músculos y el tejido conectivo subyacente.

Daño solar, pantallas y bloqueadores

Si bien es agradable tostarse bajo el cálido sol, ésta no es una práctica saludable. Hay dos tipos de radiación ultravioleta que afectan la salud de la piel. Los rayos ultravioletas A, de longitud de onda larga, constituyen alrededor del 95% de la radiación ultravioleta que alcanza la superficie terrestre. Los rayos UVA no son absorbidos por la capa de ozono. Penetran profundamente en la piel, donde son absorbidos por los melanocitos, por lo cual intervienen en el bronceado. Los rayos ultravioletas B, de corta longitud de onda, son parcialmente absorbidos por la capa de ozono y no penetran a tanta profundidad en la piel como los rayos UVA. Los rayos UVB causan las quemaduras solares, y de ellos depende la mayor parte del daño tisular (producción de radicales libres que rompen el colágeno y fibras elásticas) que resultan en arrugas, envejecimiento de la piel y desarrollo de cataratas. Se piensa que tanto los rayos UVA como los UVB ocasionan cáncer cutáneo. La sobreexposición a largo plazo a la luz solar da lugar a la dilatación de los vasos sanguíneos, manchas seniles, pecas y cambios en la textura de la piel.

La exposición a la radiación ultravioleta (luz solar natural o luz artificial) puede también producir fotosensibilidad, una reacción exacerbada de la piel después del consumo de ciertos medicamentos o el contacto con algunas sustancias. La fotosensibilidad se caracteriza por enrojecimiento, prurito, formación de ampollas, desprendimiento de la piel, urticaria y hasta shock. Entre los medicamentos o sustancias que pueden provocar reacciones de fotosensibilidad se hallan ciertos antibióticos (tetraciclinas), drogas antiinflamatorias no esteroideas (ibuprofeno o naproxeno), ciertos suplementos de hierbas (hierba de San Juan), algunas píldoras anticonceptivas, algunos fármacos antihipertensivos y ciertos endulcorantes artificiales, perfumes, lociones para después de afeitarse, detergentes y cosméticos medicinales.

Las lociones de autobronceado (bronceadores sin sol) son sustancias de aplicación tópica que contienen un colorante (dihidroxiacetona), que al interactuar con proteínas de la piel le otorgan el aspecto bronceado.

Los bloqueadores solares son preparados de aplicación tópica que contienen sutancias como el óxido de cinc que reflejan y dispersan tantos lo rayos UVA como los UVB.

Las pantallas y los bloqueadores solares están graduados de acuerdo con una escala de factor de protección solar (FPS), la cual mide el nivel de protección que supuestamente proveen contra los rayos UV. Mientras más alto sea el número en la escala, presuntamente mayor será el grado de protección. Como una medida de precaución, quienes prevén estar largo tiempo bajo el sol deben usar una pantalla o un cloqueador solar con un FPS de 15 o mayor. A pesar de que las pantallas protegen de las quemaduras solares, hay controversia acerca de si otorgan o no protección contra el cáncer de piel. En realidad algunos estudios sugieren que incrementan la incidencia de cáncer de piel por el hecho de que brindan una sensación falsa de protección.

Contribución del sistema tegumentario a la homeostasis



PARA TODOS LOS APARATOS ORGÁNICOS. La piel y el pelo constituyen barreras que protegen a toso los órganos de agentes nocivos del ambiente externo; las glándulas sudoríparas y los vasos sanguíneos de la piel regulan la temperatura corporal, necesaria para el funcionamiento apropiado de otros sistemas.

SISTEMA ESQUELÉTICO. En la piel se activa la vitamina D, necesaria para la absorción adecuada de calcio y el fósforo de la dieta que intervienen en la formación y mantenimiento de los huesos.

SISTEMA MUSCULAR. La piel contribuye a aporte de iones de calcio necesarios para la contracción muscular.

SISTEMA NERVIOSO. Los terminales nerviosos en la piel y el tejido subcutáneo conducen a las sensaciones táctiles, de presión, térmicas y de dolor hacia el cerebro.

SISTEMA ENDOCRINO. Los queratinocitos ayudan a convertir la vitamina D en calcitriol, hormona que participa en la absorción de calcio y fósforo en la dieta.

APARATO CARDIOVASCULAR. Cambios químicos locales en la dermis causan dilatación o contracción de los vasos sanguíneos de la piel, la cual permite la regulación del flujo sanguíneo.

SISTEMA LINFÁTICO E INMUNITARIO. La piel es la "primera línea de defensa" en la inmunidad, ya que presenta barreras mecánicas y secreciones químicas que dificultan la penetración y el crecimiento de microorganismos; las células de Langerhans en la epidermis participan en la respuesta inmune reconociendo y procesando antígenos extraños. Los macrófagos de la dermis fagocitan microorganismos que atraviesan la superficie de la piel.

APARATO RESPIRATORIO. El pelo de la nariz filtra las partículas de polvo inhaladas en el aire; la estimulación de terminaciones nerviosas de dolor en la piel puede alterar la frecuencia respiratoria.

APARATO DIGESTIVO. La piel permite activar a la vitamina D en la hormona calcitriol, que promueve la absorción de calcio y fósforo de la dieta en el intestino delgado.

APARTO URINARIO. Las células del riñón reciben la vitamina D parcialmente activada de la piel y la convierten en calcitriool; algunos productos metabólicos se excretan del organismo a través de la piel con el sudor, lo cual complementa la excreción por el aparato urinario.

APARATO REPRODUCTOR. Los terminales nerviosos en la piel y el tejido subcutáneo responden a estímulos eróticos y contribuyen por lo tanto al placer sexual; la succión de la mama por el lactante estimula terminales nerviosos en la piel y lleva a la eyección de leche; las glándulas mamarias son glándulas sudoríparas modificadas que secretan la leche; la piel se distiende durante el embarazo a medida que el feto crece.

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