Estructura anatómica de la neurona


Anatomía de la neurona

La neurona presenta una estructura anatómica muy particular, en la que se expresa claramente la relación forma-función. Una célula encargada de transmitir información, de conducirla desde el cerebro hasta el músculo y en dirección contraria, no podría tener una forma distinta a la que tiene. Las prolongaciones, llámense dendritas (puertas de entrada de la información) o axones (puertas de salida de la información), facilitan el intercambio de información nerviosa entre todas las secciones del sistema nervioso.

También presenta un centro denominado cuerpo o soma encargado de dirigir todos los procesos metabólicos de la neurona. Sobra decir que la neurona, como la gran mayoría de las células, presenta un núcleo que contiene ADN, así como también se observan ribosomas, mitocondrias, retículo endoplásmico, etc.



La información se depura en el soma, en términos de llevar a cabo una suma "algebraica" de los estímulos excitatorios e inhibitorios. Una vez depurada la información, seguirá hacia adelante por el axón o cilindro eje.

Esta estructura de la neurona, exceptuando el segmento inicial del axón, que presenta una altísima excitabilidad, está recubierto de una capa de mielina, que facilita el proceso de transmisión de la excitación en forma de impulsos nerviosos. Además, sirve de aislante entre las diferentes fibras nerviosas.



Cuando hablamos de tejido nervioso, además de las neuronas, es necesario referirnos a otro tipo de células, que también conforman el sistema nervioso: las células glía o neuroglía. Su papel es servir de sostén de las neuronas, ya que ocupan todo el espacio que hay entre las neuronas. En la corteza cerebral por ejemplo, el número de células de la glía puede quintuplicar el número de neuronas. La relación entre neuronas y células de la glía es de 1:10.



Además de la función de sostén, las células de la glía participan en la nutrición de las neuronas, llamándose así células nutricias. Cuando se excita una neurona en forma prolongada, se mantiene en su interior una alta concentración de proteínas y de ácidos nucleicos, gracias al aporte de las células nutricias. Hay evidencias que demuestran como algunas neuroglías participan en la defensa del sistema nervioso, fagocitando bacterias patógenas.



Otra particularidad de las células de la glía, es su capacidad de moverse hacia las neuronas más activas en un momento determinado. Pero lo más asombroso de los astrocitos, una forma especial de neuroglía, es su participación en posibles procesos de reproducción de las neuronas, hecho que en la actualidad está por demostrarse.

La neurona, si bien es cierto, es la célula más especializada de nuestro organismo, termina siendo también la "más débil", la de mayor cuidado. Interesante la analogía que podemos presentar, entre el hombre y los demás animales por un lado y la neurona y las demás células del cuerpo humano por el otro.

EL hombre,"rey de la creación", también resulta ser más especializado entre todas las criaturas, pero a su vez es el más "débil", el que exige los mayores cuidados, particularmente después del nacimiento. La dependencia del niño con sus progenitores es muy grande, el proceso de aprendizaje es relativamente lento y dura muchos años.

Por el contrario, muchos animales dan fe de su gran fortaleza al independizarse de su madre inmediatamente después del nacimiento. Es el caso de los tiburones. Otras especies, como las tortugas, nunca llegan a conocer a su progenitora.

Para evitar la muertes de las neuronas es necesario llevar una nutrición adecuada y además estimularlas por medio por ejemplo de ejercicios como los Neuropilates, para obligarlas a mantenerse activas y evitar que mueran o se deterioren por factores biológicos con el paso de los años.

Como tal son células que requieren estímulos adecuados constantes para mantenerse funcionando en óptimas condiciones y evitar que pierdan sus capacidades de inervación y comunicación con los distintos tejidos de nuestro organismo.

Recordando además que las neuronas requieren como materia prima energética la glucosa. Por esta razón cuando pasamos períodos de largo ayuno o por ejemplo cuando nos sometemos a una jornada donde debemos pensar y analizar muchas cosas, tendemos a sentir hambre de forma rápida y muchas veces repentina.

Pero para mantener la buena salud de las neuronas y en sí de todo nuestro organismo, no basta solamente con consumir carbohidratos (mismos que nos proveen de glucosa), sino también de tener un consumo adecuado de vitaminas y minerales a través, principalmente, de frutas y verduras. Las fuentes proteicas son también esenciales para una buena salud general por su buen aporte de aminoácidos, calcio, zinc y vitaminas del complejo B.

Bibliografía:

Tórtora y Derrickson. Principios de anatomía y fisiología (onceava edición)

https://www.britannica.com

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Oleh

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