Sistema reproductor masculino


Partes genitales externas


Las partes genitales externas masculinas comprenden el escroto, el pene y la uretra.

Escroto
El escroto es un saco de piel dividido en compartimientos derecho e izquierdo por el septo del escroto, marcado externamente por el rafé del escroto que se continúa atrás con el rafé del perineo. Dentro de cada compartimiento están contenidos el testículo, el epidídimo y la parte distal del funículo espermático.

Entre las capas que lo forman se encuentra una de músculo liso llamada túnica dartos, responsable de la formación de arrugas en condiciones de frío, lo cual juega un papel en la conservación de la temperatura a la cual debe permanecer el testículo (2-3°C por debajo de la temperatura corporal).

En condiciones de calor la túnica dartos se relaja permitiendo que el testículo descienda dentro del escroto para alejarse de la pared abdominal y reducir el calor.







Pene

El pene es el órgano de la cópula. Presenta una parte posterior fija, la raíz, una parte móvil, el cuerpo y una dilatación anterior, el glande. Está formado por tres cuerpos eréctiles de aspecto cavernoso o esponjoso en su interior, los cuales se llenan de sangre durante la erección. Los cuerpos cavernosos son los dos cuerpos eréctiles que se encuentran en la parte superior del pene y se unen por debajo de la sínfisis púbica para formar el cuerpo del pene. La cruz del pene es la extremidad posterior de cada cuerpo cavernoso, la cual es afilada y se fija al ramo del isquion; inferiormente la cubre el músculo isquiocavernoso. El cuerpo esponjoso o espongioso es el tercer cuerpo eréctil que es recorrido en toda su extensión por la uretra. Se acomoda entre las dos cruces y en el surco que se forma en la parte inferior de los cuerpos cabernosos. El bulbo del pene corresponde al abultamiento que presenta en su parte posterior, el cual se fija a la fascia que cubre inferiormente al diafragma urogenital y está cubierto, a su vez, por el músculo bulboesponjoso. El conjunto formado por las dos cruces y el bulbo constituye la parte fija del pene llamada raíz.





En la parte anterior del pene el cuerpo esponjoso se ensancha también y forma el glande cubierto por un pliegue de piel, el Prepucio, que lo envuelve a la manera de un capuchón y está amarrado al glande por el frenillo del prepucio. Cuando el orificio del prepucio es muy estrecho puede dificultar la descubierta del glande o, aún, estrangularlo en caso de que se retraiga. A esta estrechez del orificio del prepucio se le denomina fimosis y puede ser corregida mediante una maniobra quirúrgica, la circuncisión o postectomía, que remueven al prepucio, sea por motivos étnicos, religiosos, clínicos o de comodidad.

Uretra

La uretra masculina se extiende desde el orificio interno localizado en la unión con la vejiga, a cuyo nivel se encuentra una elevación llamada úvula vesical y el orificio externo localizado en el glande del pene. Es compartida por los sistemas urinario y reproductor, lo que explica que las infecciones puedan propagarse de un sistema a otro, usualmente del urinario al reproductor. Como secuela de las patologías infecciosas pueden obstruirse los conductos excretores del sistema reproductor, por ejemplo el conducto deferente, lo cual lleva a la esterilidad o subfertilidad del individuo.



Las partes de la uretra masculina se denominan Prostática, la más dilatable, membranosa, la más vulnerable o susceptible a sufrir una lesión, y la esponjosa o peniana, la más larga y tortuosa. En la pared posterior de la uretra se encuentran varias especializaciones:

- La cresta uretral: un pliegue vertical de la mucosa.

- El colículo seminal: un pequeño ensanchamiento ubicado sobre la cresta uretral, donde se abren los dos conductos eyaculadores.

- Los senos prostáticos: las depresiones ubicadas a cada lado del colículo seminal donde se abren los conductillos prostáticos.

ÓRGANOS GENITALES MASCULINOS

Los órganos genitales masculinos comprenden los testículos, las vías espermáticas, la próstata y las glándulas bulbouretrales.

Testículo

El testículo es una glándula ovoide de unos 4cm de longitud y 20g de peso, aproximadamente. En etapa ambrionaria se forma contiguo a los riñones, en una posición lumbar y retroperitoneal; hacia el octavo mes de gestación se abre paso a través de la pared abdominal anterior arrastrando consigo fascias y fibras musculares, así como peritoneo, con lo cual se forma el cana inguinal que queda conteniendo al funículo espermático.







La túnica albugínea es la cápsula fibrosa muy densa, inextensible y de color blanco que lo rodea. De septos que se desprenden de la cara profunda de la cápsula se delimitan lóbulos, cada uno ocupado por dos a cuatro túbulos seminíferos. Si en total cada testículo posee 250 a 400 lóbulos, la cantidad aproximada de túbulos seminíferos por testículo es de 800. La túnica albugínea presenta en la parte posterior del testículo un engrosamiento a manera de septo vertical llamado mediastino, el cual está ocupado por una serie de canales que se unen entre sí llamada rete testis o red del testículo. Esta red está conectada con los conductillos eferentes que en un número de doce a veinte atraviesan la túnica albugínea y llevan la secreción testicular desde la red del testículo hasta el epidídimo.

EL peritoneo que arrastra consigo el testículo durante su descenso forma una prolongación estrecha llamada proceso vaginal del peritoneo que distalmente se ensancha y le forma una envoltura al testículo, a manera de bolsa situada por fuera de la túnica albugínea, la cual lo cubre por delante y a cada lado. Esta se denomina túnica vaginal del testículo. Esta prolongación del peritoneo, por ser una membrana serosa, normalmente contiene una pequeña cantidad de líquido. Cuando este líquido se acumula en gran cantidad se forma el llamado hidrocele. Usualmente este líquido se reabsorbe en los seis primero meses después del nacimiento, de lo contrario debe ser extirpado quirúrgicamente.

El proceso vaginal del peritoneo, la parte angosta o estrecha que prolonga hacia arriba la túnica vaginal del testículo, puede permanecer abierto frecuentemente hasta la segunda semana del recién nacido, con lo cual se mantiene la comunicación con la cavidad peritoneal. Debido a esto se puede presentar en el recién nacido una hernia inguinal congénita en caso de que una víscera móvil, como un asa intestinal, migre a través de él. Si el proceso vaginal del peritoneo se abre secundariamente después del nacimiento se forma una hernia inguinal indirecta.

El criptorquismo o criptorquidia es la falta de descenso del testículo, el cual puede quedar intraabdominal o inguinal. Esta patología impide la insaturación de la espermatogénesis cuando el individuo llega a la pubertad.

Espermatogénesis

La espermatogénesis es la gametogénesis masculina, proceso por el cual se forman los espermatozoides. Se inicia en la pubertad bajo el estímulo de las hormonas gonadotrópicas hipofisiarias, la FSH y la LH, cuay síntesis y liberación está regulada, a su vez, por el hipotálamo. El proceso se inicia con la proliferación de las células germinativas presentes en el túbulo seminífero y con la aparición de una luz o lumen en éste.







El túbulo seminífero tiene forma tortuosa y doblada en forma de asa y es el encargado de llevar a cabo la espermatogénesis. Está constituido por la pared y el epitelio seminífero formado por varias capas de células germinativas y unas células de sostén llamadas células sustentaculares o de Sertoli. Estas últimas presentan uniones especializadas responsables de formar la barrera hemato-testicular por la cual las células germinativas quedan protegidas para que solo determinadas sustancias transportadoras por la corriente sanguínea lleguen hasta ellas.

Las células germinativas sucesivamente involucradas en la espermatogénsis, por cuyas múltiples divisiones mitóticas y una división meiótica se forma el espermatozoide son:

- Espermatogonias: se localizan en la periferia del túbulo seminífero, cerca de su pared. Proliferan mitóticamente y algunas de ellas pasan a diferenciarse en espermatocitos, en tanto que otras permanecen como tal para mantener la población de espermatogonias.

- Espermatocitos: los hay primarios y secundarios y en el paso de los unos a los otros se lleva a cabo la división meiótica para formar células haploides. Se ubican por encima de las espermatogonias.

- Espermátides: son las células haploides que sufren una transformación en su morfología para dar lugar a los espermatozoides. Se ubican por encima de los espermatocitos.

- Espermatozoides: son las células próximas a la luz del túbulo del cual se desprenden para viajar como parte de la secreción testicular hacia la red del testículo.

La espermatogénesis en el humano tiene una duración de 64 días y por ella se forman espermatozoides que aun no están maduros. Además de las hormonas gonadotrópicas hipofisiarias, la espermatogénsis requiere de los andrógenos para poderse llevar a cabo. La células encargada de producirlos y liberarlos es la célula intersticial de Leydig o endocrinocito intersticial. Esta célula se sitúa cerca de los capilares sanguíneos que se encuentran en el tejido conectivo o tejido intersticial que ocupa el espacio entre los túbulos seminíferos, y tiene como funciones principales el mantenimiento de los órganos genitales así como el de los caracteres sexuales secundarios masculinos.

Vías espermáticas

La vía espermática mide aproximadamente 6m de largo y está constituida por una serie de conductos excretores que conducen la secreción testicular hasta la uretra prostática; interpuesta en esta vía secretora se encuentra la glándula seminal.

Son componentes de la vía espermática el epidídimo, el conducto deferente, la glándula seminal y el conducto eyaculador. El epidídimo tiene forma de coma y se sitúa sobre el borde posterior del testículo; está formado básicamente por un conducto tortuoso o apelotonado. Presenta arriba una parte ensanchada, la cabeza, una parte intermedia, el cuerpo y la parte inferior, la cola que se dobla para ascender y continuarse con el conducto deferente. A nivel de la cabeza desembocan en el conducto del epidídimo los conductillos eferentes que llevan la secreción testicular desde la red del testículo. A su paso por el epidídimo, tránsito que dura diez días, los espermatozoides continúan con su proceso de maduración hasta quedar aptos para ser depositados en el tracto genital femenino. Los espermatozoides son almacenados en la cola del epidídimo y en ella son reabsorbidos los que envejecen por falta de eyaculación.

Dentro del funículo o cordón espermático están contenidos, además del conducto deferente y su arteria deferencial, la arteria testicular rodeada por un denso plexo venoso llamado plexo pampiniforme, los vasos linfáticos y el proceso vaginal del peritoneo. El varicocele corresponde a la dilatación varicosa del plexo pampiniforme, la cual ocurre electivamente del lado izquierdo. Por acción del sistema simpático durante el acto sexual el conducto deferente presenta peristaltismo para llevar los espermatozoides desde el epidídimo hasta la uretra. Luego de recorrer el escroto y el canal inguinal, el conducto deferente desciende en la pelvis y se sitúa por detrás de la vejiga urinaria presentando a este nivel una dilatación llamada ampolla del conducto deferente.

La glándula seminal se constituye en una evaginación, divertículo o prolongación saliente del conducto deferente, la cual se ubica también por detrás de la vejiga urinaria, lateralmente a la ampolla del conduto. Almacena su secreción y la libera durante el coito por contracción de la túnica muscular. Esta secreción es viscosa y alcalina, contiene prostaglandinas, proteínas que coagulan el semen después de emitido y una alta proporción de fructosa, la cual es utilizada por los espermatozoides como fuente energética una vez son depositados en la vagina. La alcalinidad de esta secreción contribuye a disminuir la acidez de la uretra masculina y de la vagina, la cual tiene un efecto espermicida.

De la unión del conducto deferente con el conducto de la glándula seminal se forma a cada lado un conducto eyaculador, el cual atraviesa oblicuamente la próstata para abrirse en el colículo seminal de la uretra prostática. La secreción que vierten estos conductos en la uretra prostática durante el coito contiene, por consiguiente, la secreción testicular que contiene los espermatozoides y la secreción seminal que constituye el 60% del mismo.

Próstata

La próstata es una glándula con la forma y el tamaño de una nuez; está situada debajo de la vejiga y es atravesada por la uretra. El tejido conectivo que forma su estroma contiene músculo liso responsable por su contracción de "ordeñar" la glándula para que su secreción sea vertida en la uretra.

La próstata contiene 30 a 50 glándulas tubuloalveolares que producen y almacenan la secreción protática, la cual es vertida a la uretra prostática a través de conductillos prostáticos que se abren en los senos prostáticos. Esta secreción, que constituye aproximadamente el 25% del semen, es un líquidos lechoso, ligeramente ácido que contiene ácido cítrico utilizado por los espermatozoides para la producción de energía, fosfatasa ácida con función desconocida y varias enzimas proteolíticas, entre ellas el antígeno prostático específico (APE).

La próstata es atravesada por los dos conductos eyaculadores y por la uretra. Su inflamación se denomina prostatitis, la cual puede ser complicación fácil de una uretritis posterior que se propague por los conductillos prostáticos. Con la edad es frecuente que esta glándula aumente de tamaño, lo cual dificulta la micción porque comprime a la uretra. Este agrandamiento de la glándula se denomina hiperplasia prostática que puede producir disuria (micción dolorosa) y retención de orina.

Glándulas bulbouretrales

Las glándulas bulbouretrales o de Cowper tiene el tamaño y la forma de una arveja. Se ubican a cada lado de la uretra membranosa donde quedan contenidas dentro del músculo esfínter de la uretra. Su conducto desemboca en la parte superior de la uretra esponjosa a donde vierte su secreción viscosa y alcalina al comienzo del coito, la cual tiene como función lubricar la uretra y neutralizarle al acidez provocada por la orina, preparándola para el paso del semen.

Fisiología de la erección y la eyaculación

El nervio pudendo, ramo del plexo sacro, es el encargado de lleva la estimulación táctil desde el pene hasta la médula sacra donde se originan los nervios esplácnicos pélvicos que conducen la respuesta vasodilatadora desde la médula sacra hasta las arterias que irrigan a los cuerpo eréctiles del pene. Estos nervios pertenecen al sistema nervioso parasimpático y son los responsables de la erección, por lo cual se les conoce también como nervios arigentes del pene.

Durante la fase orgásmica, representada por sensaciones voluptuosas, se contraen los músculos perineales, especialmente los superficiales, entre ellos el bulboesponjoso que comprime el bulbo del pene y es el responsable de la emisión del semen en forma sacudida. Esta fase eyaculatoria que sigue al orgasmo es regida por el sistema nervioso simpático que, a su vez, es el responsable de la vasoconstricción que sigue a la eyaculación por la cual el pene regresa a su estado flácido lo que se conoce como detumescencia del pene.

Son los componentes del semen esencialmente las secreciones testicular, prostática y seminal, las cuales se reúnen en la uretra prostática solo durante el coito. La eyaculación retrograda, es decir, hacia la vejiga es impedida por la contracción musculo trigonal por efecto del sistema simpático, la cual produce elevación de la úvula vesical con el consiguiente cierre del orificio interno de la uretra.

La impotencia es la falta de erección del pene o la erección muy breve que no permite la cópula. Pueden ser responsables de ella factores neurológicos, endocrinos, vasculares o lesiones dolorosas en la esfera genital, sin descartar el importante factor psicológico. La impotencia puede ser una causa obvia de esterilidad masculina, así como los trastornos de la espermatogénesis, las lesiones obstructivas de la vía excretora o los problemas de la eyaculación, como la eyaculación retrograda en caso de prostatectomía.

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