Hígado y vías biliares - Sistema digestivo


El hígado es la glándula más voluminosa del organismo, cuya secreción exocrina, la bilis, es vertida al duodeno. Es una víscera toracoabdominal situada esencialmente por detrás de la pared torácica de lado derecho y se extiende hasta el hipocondrio izquierdo. Presenta una cara diafragmática, convexa, dividida en lobos derecho e izquierdo por la inserción del ligamento falciforme y una cara visceral, plana, relacionada con el estómago, el duodeno y el colon transverso.

La cara visceral del hígado presenta una especie de letra H formada a la izquierda por las fisuras del ligamento terete y del ligamento venoso, a la derecha por la fosa de la vesicula biliar y el surco de la vena cava inferior; la parte horizontal de la H la forma la porta hepática que contiene la vena portal, las arterias hepáticas y los conductos hepáticos. Esta H delimita los lobos derecho e izquierdo, el lobo cuadrado ubicado abajo y adelante y el lobo caudado situada arriba y atrás.
















En la parte posterior de la cara diafragmática se encuentra un surco profundo donde se aloja la vena cava inferior que a este nivel recibe a las tres venas hepáticas. El peritoneo envuelve casi totalmente al hígado y se refleja o pasa de la cara diafragmática al diafragma formando el ligamento coronario, de dirección horizontal; también se refleja de la parte anterior de la cara diafragmática a la pared abdominal anterior por encima del ombligo formando el ligamento falciforme.





A nivel microscópico la unidad estructural del hígado es el lóbulo, con forma de hexágono. En el centro del lóbulo se encuentra una vena llamada vena central, de donde la sangre fluye hacia venas perilobulares e interlobulares que finalmente forman tres venas hepáticas que desembocan en la vena cava inferior. En los ángulos del lóbulo hepático, llamados espacios portas, se localiza una rama de la vena portal, una rama de la arteria hepática y un conductillo bilífero. Dentro del lóbulo los hepatocitos se agrupan formando cordones celulares dispuestos en forma radiada, a la manera de los rayos de una rueda de bicicleta. Entre los cordones de hepatocitos existen dos tipos de espacios. Los más amplios y que están tapizados por endotelio y células reticuloendoteliales o de Kupffer (fagocitarias) son los sinusoides a donde se drena la sangre venosa que trae la vena portal (con nutrientes absorbidos por el intestino y filtrada en el bazo) y la sangre que trae la arteria hepática. Es decir, que en los sinusoides hepáticos se mezclan sangres venos y arterial.

Los espacios más estrechos que quedan en medio de los cordones de hepatocitos se denominan canalículos biliares y hacia ellos es vertida la bilis producida por los hepatocitos. La bilis cursa por ellos hacia la periferia del lóbulo hepático donde se encuentran los conductillos bilíferos. Estos, por su parte, se reúnen para formar los conductos hepáticos derecho e izquierdo

Además de la producción de la bilis, que es su producto de excreción, el hígado cumple una importante función en la síntesis de carbohidratos, grasas y proteínas (como las proteínas plasmáticas tipo albúmia, protrombina, fibrinógeno y globulinas). Almacena vitaminas como las A, D, E, K y B12; tabién almacena glucógeno. Cumple igualmente la importante función de desintoxicación ya que transforma sustancias tóxicas en productos que pueden ser eliminados, principalmente por el riñón y con la bilis. Durante la vida fetal es un importante órgano hemopoyético.

vía biliar

La vía biliar extrahepática es conocida en clínica como vía biliar principal, formada por el conducto hepático común y el conducto colédoco, y la vía biliar accesoria formada por la vesícula biliar y su conducto cístico. Esta última puede ser extirpada quirúrgicamente. La bilis resulta del metabolismo de los hepatocitos y está compuesta por agua, electrolitos, urea, colesterol, sales y pigmentos biliares. Es almacenada en la vesícula biliar cuya función adicional es concentrarla mediante la absorción de agua y electrolitos.

La bilirrubina es el pigmento que resulta de la descomposición de la hemoglobina y es de dos tipos:

- Bilirrubina B o indirecta: es producida por las células reticuloendoteliales que están presentes tanto en el bazo como en el hígado.

- Bilirrubina A o directa: la producen los hepatocitos y es el resultado de la conjugación o unión a la bilirrubina B de unas cadenas laterales. En esta forma es excretada como componente de la bilis (pigmento biliar).

La colecistoquinina es la hormona producida por el duodeno que estimula la contracción de la vesícula biliar, con la cual la bilis pasa por el conducto cístico hacia el conducto colédoco y por éste hacia el duodeno; es liberada en presencia de grasas en el duodeno. Las sales biliares presentes en la bilis cumplen la función de emulsificar las grasas convirtiendo las gotas grandes de lípidos en gotas pequeñas sobre las cuales pueden actuar las lipasas.

Consideraciones clínicas

La ictericia es la coloración amarillenta de la piel y mucosas por exceso de bilirrubina en la sangre. Puede ser ictericia de bilirrubina indirecta lo que se debe a una hemólisis o destrucción exagerada de glóbulos rojos (caso de la eritroblastosis fetal, por ejemplo) o ictericia de bilirrubina directa debida a la obstrucción de la vía biliar (cálculos biliares que obstruyen el colédoco, por ejemplo).

La colecistitis es la inflamación de la vesícula biliar, en tanto que la colangitis es la inflamación de la vía biliar principal. La colelitiasis es la formación de cálculos en la vesícula biliar cuando se precipitan o compactan los componentes de la bilis.

La hepatitis es la inflamación de los hepatocitos, generalmente de origen viral; la cirrosis es la degeneración de los hepatocitos, con reemplazo del tejido hepático por fibroso, y que suele ser causada por alcoholismo.

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