Órgano del oído


El oído es un órgano relacionado con la audición por su componente coclear y con el equilibrio por su componente vestibular. Los impulsos nerviosos provenientes de estos componentes son conducidos por el nervio vestibulococlear (VIII nervio craneal). En su mayor parte el oído se sitúa dentro de la parte petrosa del hueso temporal, entre las fosas media y posterior del cráneo. Está constituido por los oídos externo, medio e interno.

Oído externo

El oído externo consta de la aurícula y el meato acústico externo (conducto auditivo externo). La aurícula sobresale a cada lado e la cabeza y está constituida por catilago cubierto por intergumento. Sus partes más destacadas son:

- Su borde libre se denomina hélix.

- La elevación situada por delante del borde libre es el antehélix.

- La depresión profunda es la cavidad e la concha.

- La prolongación a manera de lengüeta situada en la unión con la cara es el trago.

- La proyección que sobresale por detrás y por debajo del anterior es el antitrago.

- Entre el trago y el antitrago se encuentra una escotadura llamada incisura intertrágica.

- La parte inferior desprovista de cartílago es el lóbulo.



El meato acústico externo es en parte ósea y en parte cartilaginoso; se extiende desde la concha hasta la membrana del tímpano y mide unos 2,5cm de largo. Tiene una forma sinuosa o forma de S itálica por lo que para facilitar su observación con el otoscopio o para aplicar gotas se debe traccionar la aurícula hacia arriba y atrás. El intergumento que lo recubre presenta folículos que dan lugar a los pelos llamados tragos, glándulas sebáceas cuya inflamación produce forúnculos muy dolorosos y glándulas ceruminosas que producen el cerumen o cera. En caso de que un tapón de cerumen impacte contra la membrana del tímpano se bloquea la transmisión de las ondas sonoras y se produce un tipo de sordera llamada conductiva.

Oído medio

Es una pequeña cavidad ósea, de forma cúbica, llamada también cavidad del tímpano. Presenta varias paredes y contiene los osículos auditivos. La cavidad del tímpano presenta seis paredes. La pared lateral está formada principalmente por la membrana del tímpano, la pared medial presenta dos aberturas, una ventana oval o fenestra del vestíbulo y una ventana redonda o fenestra de la cóclea. Esta última está cerrada por la membrana secundaria del tímpano.

A través de un orificio la pared posterior se comunica con una pequeña cavidad llamada antro mastoideo que, a su vez, se continúa con las pequeñas cavidades o celdas que contiene el proceso mastoideo llamadas células mastoideas. Un proceso infeccioso del oído se puede propagar hasta ellas y producir intenso dolor (mastoiditis). El tegmen es la pared superior o techo de la cavidad del tímpano que la separa de la fosa media del cráneo. Esta pared es muy delgada y está perforada por orificios para el paso de vasos sanguíneos y nervios; también es una vía de propagación de infecciones desde el oído medio que pueden complicarse con meningitis o encefalitis.



En la pared anterior se encuentra el orificio timpánico de la tuba auditiva (trompa de Eustaquio). La tuba es una estructura principalmente cartilaginosa que comunica la cavidad del tímpano con la parte nasal de la faringe y tiene como función permitir el paso del aire hacia el oído medio para que se equilibren las presiones a cada lado de la membrana del tímpano. Esta es también una vía de propagación de infecciones desde la faringe hasta el oído medio. Las infecciones del oído medio se conocen como otitis media e, igualmente, son causas de sordera conductiva.

La cavidad del tímpano está atravesada por tres osículos auditivos:

- El que se adhiere por su manubrio a la membrana del tímpano es el martillo o mallo.

- El que cierra por su base la fenestra del vestíbulo es el estribo o estapedio.

- El que queda intermedio entre los otros dos es el yunque.

Los osículos están articulados entre si por articulaciones sinoviales que les confieren cierta movilidad. Cuando una onda sonora choca contra la membrana del tímpano la hace vibrar e igualmente vibran o se mueven los osículos. Si la base del estribo está articulada con la fenestra del vestíbulo, el cual hace parte del oído interno, una cavidad cerrada llena de líquido; la base del estribo al moverse golpea este líquido y se forman ondas líquidas que se propagan por la cóclea. La membrana secundaria del tímpano es la que permite la formación y propagación de las ondas líquidas ya que se mueve en sentido contrarios a como lo hace la base del estribo, por lo que actúa como una válvula de escape donde van a chocar y morir las ondas líquidas.

Existen dos pequeños músculos que al contraerse en forma refleja impiden la vibración excesiva de los osículos y por lo tanto, protegen al oído contra los sonidos estridentes:

- El tensor del tímpano se inserta en el manubrio del mallo y es inervado por el nervio trigémino.

- El estapedio se inserta en el estribo y es inervado por el nervio facial.

Oído interno



Se aloja en una serie de cavidades excavadas dentro del hueso temporal que, en conjunto, constituyen el laberinto óseo. Este laberinto está ocupado por una serie de estructuras membranosas, de formas muy variadas y caprichosas, las cuales constituyen el laberinto membranoso que contiene los receptores de la audición y del equilibrio. El laberinto óseo es una cavidad cerrada llena de líquido donde flota el laberinto membranoso que, igualmente, está lleno de líquido.

El laberinto óseo está constituido por:

- Una cavidad central llamada vestíbulo.

- Tres cavidades óseas a manera de canales que se sitúan por encima y por detrás del vestíbulo y corresponden a los canales semicirculares. Cada uno consta de dos cruces que se abren en el vestíbulo y en una de ellas hay una dilatación o ampolla ósea.

- Una cavidad situada por delante del vestíbulo con el cual se comunica, con la forma de la concha de un caracol de dos y media vueltas, casi horizontal y de base posterior y que corresponde a la cóclea.

- El canal que desde el vestíbulo se dirige hacia la fosa posterior del cráneo y se abre en la cavidad subaracnoidea de esta fosa es el conducto endolinfático.

La fenestra del vestíbulo es la abertura que permite que el vestíbulo se relacione con el oído medio, pero está cerrada por la base del estribo. Los canales semicirculares son perpendiculares entre si y ocupan cada uno de los planos del espacio: hay uno anterior, otro posterior y otro lateral que es horizontal. La cóclea contiene en su interior un eje ósea llamado modiolo alrededor del cual se enrolla una lámina espiral ósea, la cual divide parcialmente la cavidad de la cóclea en dos rampas o escalas.

El laberinto membranoso está constituido por:

- Dos sacos, uno más grande que el otro, que ocupan el vestíbulo y son, respectivamente, el utrículo y el sáculo.

- Estos están unidos por un conducto en forma de Y llamado conducto utriculosacular.

- El conducto que se proyecta desde el conducto utriculosacular y ocupa el acueducto del vestíbulo constituyendo así una vía de drenaje de los líquidos del oído es el conducto endolinfático. El drenaje se efectúa hacia el líquido cefalorraquídeo.

- Los conductos que ocupan los canales semicirculares y corresponden a los conductos semicirculares.

- El conducto triangular que, siguiendo una dirección espiral, se enrolla alrededor de la lámina espiral ósea de la cóclea es el conducto coclear.

- El conducto que conecta el sáculo con el conducto coclear es el conducto reuniente.

Por la interposición de la lámina espiral ósea y del conducto coclear, la cavidad espiral de la cóclea queda dividida en dos espacios o compartimientos:

- La escala del vestíbulo es la parte superior de esta cavidad.

- La escala de la cóclea es la parte inferior.

- El helicotrema es el orificio situado en el ápex de la cóclea por el cual se comunican ambas escalas. Como lo indica su nombre, la escala del vestíbulo se abre en el vestíbulo y la escala del tímpano se relaciona con la membrana secundaria del tímpano, sitio donde chocan y mueren las ondas líquidas del oído interno. De los dos oídos que contiene el oído interno:

- El que ocupa el laberinto óseo, tiene una composición similar a la del líquido cerebroespinal o cefalorraquídeo y se drena hacia él es la perilinfa.

- El líquido claro contenido dentro del laberinto membranoso es la endolinfa.

Parte coclear de la audición

Los receptores de la audición están situados dentro del conducto coclear y los impulsos nerviosos que transmiten son conducidos por el nervio coclear, una de las partes del nervio vestibulococlear (VIII nervio craneal).

La membrana vestibular es la pared superior del conducto coclear que lo separa de la escala del vestíbulo. La membrana espiral es la pared inferior que lo separa de la escala del tímpano. Esta última consta de:

- Una base fibrosa llamada lámina basilar.

- Una capa de células que descansa sobre la lámina basilar llamada órgano espiral. Este también llamado órgano de Corti contiene células de sostén y los receptores de la audición. Estos últimos son células cilíndricas con pelos acústicos llamados células sensorioepiteliales pilosas que son inervadas por el nervio coclear.

La membrana tectoria es una sustancia fibrogelatinosa que a manera de techo se sitúa sobre las células sensorioepiteliales pilosas y entra en contacto con sus pelos acústicos. Cuando las ondas sonoras chocan contra la membrana del tímpano y la hacen vibrar, vibran igualmente los osículos auditivos. La base del estribo, al moverse, golpea la perilinfa del vestíbulo y convierte las vibraciones en ondas líquidas que se propagan por la perilinfa de la cóclea donde está suspendido el conducto coclear. Éste empieza a moverse, lo mismo que la endolinfa y la membrana tectoria, la cual golpea o tracciona los pelos acústicos de las células sensoriales y esto se traduce en el estímulo auditivo que, de los receptores, pasa a las fibras del nervio coclear. Los sonidos agudos estimulan más efectivamente los receptores de la base del conducto coclear, en tanto que los sonidos graves lo hacen los del ápex.

Las aproximadamente 25000 fibras que constituyen el nervio coclear llevan los estímulos auditivos en primera instancia a los núcleos cocleares del tallo cerebral, de aquí las segundas neuronas alcanzan el colículo inferior de mesencéfalo o el cuerpo geniculado medial del metatálamoo y las terceras neuronas forman la radiación acústica que llega a la corteza auditiva situada en el lobo temporal. La sordera de tipo neurosensorial se produce por la lesión del conducto coclear o de la vía nerviosa de la audición. El tinnitus es la sensación de "grillos o zumbidos" en el oído.

Parte vestibular o del equilibrio

Los receptores del equilibrio están situados dentro del utrículo, del sáculo y de los conductos semicirculares; los estímulos nerviosos son conducidos por el nervio vestibular, el otro componente del nervio vestibulococlear. Las ampollas membranosas son las dilataciones que presentan los conductos semicirculares en una de sus cruces. En su interior se encuentran células sensorioepiteliales pilosas que forman un pliegue llamado cresta ampollar. Las células pilosas son los receptores del equilibrio y son inervadas por el nervio vestibular. Existe un material gelatinoso que ocupa casi completamente la cavidad de la ampolla y entra en contacto con las células pilosas el cual se denomina cúpula gelatinosa. Las máculas son las especializaciones a manera de mancha que presentan el utrículo y el sáculo, formadas también por células sensorioepiteliales pilosas que constituyen receptores del equilibrio e igualmente son inervadas por el nervio vestibular. La membrana gelatinosa que cubre a estas células se denomina membrana de las estatoconias porque suspendidos en ella se encuentran los otolitos o estatoconias, especie de "piedrecitas" del oído formadas por cristales de carbonato de calcio.

Cuando la cabeza se desplaza, se mueven los líquidos contenidos dentro del oído interno. La aceleración lineal (desplazamientos del cuerpo hacia adelante o hacia atrás) y la tracción gravitatoria (al bajar la cabeza) hacen que la membrana de las estatoconias traccione los cilios de las células sensoriales de la mácula del utrículo. La aceleración vertical (al subir o bajar cuando se desplaza en un ascensor) estimula los receptores del sáculo. La aceleración angular (al girar o rotar la cabeza) hace que la cúpula gelatinosa traccione los pelos de las células sensoriales de las crestas ampollares de los conductos semicirculares. Todo esto se traduce en estímulos nerviosos que son transmitidos a las fibras del nervio vestibular.

La mayoría de las fibras del nervio vestibular llegan directamente al cerebelo para coordinar los movimientos del cuerpo y mantener el equilibrio. Las restantes llegan a los núcleos vestibulares del tallo cerebral para hacer sinapsis con neuronas que conectan los nervios craneales III, IV, VI y XI para, de esta manera, coordinar los movimientos de los ojos y la cabeza, aún con los ojos cerrados o vendados. La lesión de la parte vestibular del oído, como en la laberintitis, o de su vía nerviosa produce vértigo, sensación de rotación de la cabeza que se acompaña de pérdida del equilibrio y mareo.

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